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miércoles, julio 29, 2026

La OTAN muestra su potencial en las maniobras más relevantes del año

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Luis Miguel Belda
Luis Miguel Belda
Periodista y Máster en Seguridad, Defensa y Geoestrategia

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha puesto en marcha hoy oficialmente una de sus operaciones militares más relevantes del año: Steadfast Dart 26. Este ejercicio —que en el argot organizativo recibe el nombre de EX STEADFAST DART 26— tiene lugar principalmente en Alemania entre el 7 y el 20 de febrero de 2026, con fases de despliegue, entrenamiento y repliegue que ya han comenzado en la semana previa.

Steadfast Dart forma parte de la estrategia de adiestramiento anual de la OTAN y se articula como una operación multidominio: combina fuerzas terrestres, aéreas y marítimas para ensayar la capacidad de despliegue rápido, interoperabilidad y respuesta coordinada frente a escenarios de crisis o conflicto de alta intensidad.

El contexto geopolítico: amenaza en el flanco este y retorno de la alta intensidad

El ejercicio llega en un momento de renovada tensión en Europa, marcada por la guerra de Rusia contra Ucrania y el retorno de la posibilidad de conflicto de alta intensidad en el continente. Las autoridades militares de la OTAN han subrayado que Steadfast Dart 26 no es un mero simulacro, sino una evaluación realista de las capacidades de la Fuerza de Reacción Aliada (ARF, por sus siglas en inglés), diseñada para responder con rapidez y potencia ante amenazas externas que puedan poner en riesgo la seguridad de los aliados.

La ARF, creada en 2024, representa el núcleo de la respuesta rápida de la Alianza. Su propósito es estar lista para desplegarse en pocos días hacia cualquier área de crisis dentro o incluso fuera de territorio OTAN, cumpliendo misiones de disuasión, defensa o estabilización. La actual edición de Steadfast Dart pone a prueba ese concepto operacional por primera vez en un escenario tan amplio y exigente.

Movilización de fuerzas: 10.000 militares de 11 países

La magnitud del ejercicio es notable: un contingente aproximado de 10.000 militares procedentes de al menos 11 países aliados participa en la operación. Entre ellos se encuentran Alemania (país anfitrión), Italia (que lidera el EX), Grecia, Turquía, República Checa, Bulgaria, Lituania y España, con apoyo adicional de Francia, Bélgica y el Reino Unido.

Los preparativos comenzaron semanas antes de la fecha oficial, con el transporte de unidades, material logístico, vehículos y equipos hacia los principales focos de actividad en Alemania. El ejercicio se divide en dos fases principales: una fase de proyección y despliegue, centrada en llevar a las unidades al teatro de operaciones; y una fase de entrenamiento conjunto, donde se ejecutan maniobras terrestres, marítimas y aéreas coordinadas.

Objetivos del ejercicio: disuasión, interoperabilidad y preparación

El propósito declarado de Steadfast Dart 26 va más allá del simple entrenamiento. Los altos mandos de la OTAN han enfatizado que estos ejercicios buscan demostrar la capacidad de la Fuerza de Reacción Aliada para desplegarse y converger espacial y temporalmente, así como la coordinación de fuerzas terrestres, marítimas y aéreas en un entorno de mando y control conjunto.

Uno de los objetivos estratégicos es reforzar la disuasión en el flanco este de la Alianza, especialmente ante escenarios que implican desafíos de alta intensidad que, según los líderes militares, han regresado a las realidades de seguridad de Europa tras la guerra en Ucrania. Ejercicios como Steadfast Dart refuerzan la credibilidad de la OTAN como un bloque capaz de actuar con celeridad y cohesión ante cualquier contingencia.

Más allá del ejercicio: implicaciones políticas y militares

Steadfast Dart 26 no solo es un evento militar, sino también político. Su desarrollo en este momento histórico refleja un compromiso renovado de los países aliados por consolidar sus capacidades colectivas de defensa, reforzar la interoperabilidad entre ejércitos y enviar un mensaje claro de unidad. La presencia de múltiples naciones y la integración de fuerzas terrestres, navales y aéreas en una única trama operativa es, en sí misma, una demostración de fuerza y cohesión.

Para España, la participación en Steadfast Dart 26 representa una oportunidad de evaluación operativa por parte de la OTAN: el desempeño en este ejercicio puede influir en decisiones futuras sobre la asignación de roles de liderazgo en operaciones conjuntas, incluida la posibilidad de que España asuma el mando de la Fuerza de Reacción Aliada en 2027.

Participación española: adiestramiento y certificación operativa

España aporta un contingente significativo a Steadfast Dart 26, con un despliegue que incluye fuerzas del Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, así como el liderazgo de componentes clave. Han sido movilizados unos 1.500 militares, de los que 977 son del ET y el resto se reparten entre la Armada y el Aire y el Espacio.

En palabras del comandante Pedro Soriano, este ejercicio supone “una prueba para afrontar un conflicto de alta intensidad”, en el marco de una aportación por parte de España similar a la del ejercicio del año pasado, que, como es de recibo, se llevará a cabo con munición real, especialmente de artillería.

Dentro del componente terrestre, la Brigada “Almogávares” VI de Paracaidistas se integra en la estructura de la ARF bajo mando italiano, aportando infantería, artillería antiaérea con sistemas MISTRAL integrados en las defensas OTAN (NATINAMS), unidades de zapadores y apoyo logístico. Estas fuerzas completan su despliegue en Alemania como parte de las maniobras de alta intensidad que caracterizan esta edición.

La Armada Española hace historia asumiendo el liderazgo del Componente Marítimo de la Fuerza de Reacción Aliada, con buques como el buque de asalto anfibio Castilla y la fragata Cristóbal Colón, junto a otras unidades de países aliados que operan en el Mar Báltico y el Mar del Norte. Este despliegue naval, además de su papel táctico, es una prueba de la interoperabilidad y de la cohesión entre las armadas europeas dentro de la OTAN.

Asimismo, los equipos de operaciones especiales españoles, bajo el mando del Mando Conjunto de Operaciones Especiales (MCOE), lideran el componente de Operaciones Especiales en la ARF, algo sin precedentes en las actividades anuales de la Alianza y un paso crucial para consolidar el papel de España en la estructura operativa OTAN.

Al detalle con el ET

El ET contribuye al dominio terrestre (mando componente terreste – LCC) de la Allied Reaction Force (ARF) con la Brigada “Almogávares” VI de Paracaidistas, que aporta a la brigada italiana ARF un batallón de infantería, una batería de artillería antiaérea MISTRAL con capacidad de integración en el sistema NATINAMS (NATO Integrated Air and Missile Defense System), una batería de artillería de campaña, una compañía de zapadores y una unidad logística como elemento de apoyo nacional. Además, las fuerzas aeromóviles del ET aportan al batallón de helicópteros italiano una unidad compuesta por dos aeronaves NH90.

Por su parte, el Mando de Operaciones Especiales contribuye con personal de apoyo al cuartel general del Mando Componente de Operaciones Especiales, además de una unidad de transmisiones con refuerzo de personal de la Armada y del Ejército del Aire y del Espacio, un Grupo Terrestre de Operaciones Especiales (SOLTG), una unidad de apoyo logístico al cuartel general de operaciones especiales y una unidad de helicópteros compuesta por dos aeronaves tipo Cougar, además de una unidad de apoyo al despliegue.

La proyección de las unidades a la zona del ejercicio ha implicado un despliegue nacional hacia los puertos de embarque (Cartagena y Santander), y un despliegue estratégico que combina transporte terrestre, marítimo y aéreo, tanto civil como militar (incluido el buque logístico del ET Ysabel). Una vez en Alemania las unidades se han trasladado al campo de maniobras de Trauen y Hohne.

El STDT26 concluye con un Distinguished Visitors Day en Bergen

Tras él, las unidades españolas integradas en el mando componente terrestre continuarán su adiestramiento en Alemania participando en el ejercicio Quadriga 26 -un ejercicio del ejército alemán- durante otros cuatro días, seguido de un ejercicio español programado en el centro de adiestramiento de Hohne hasta los primeros días de marzo. Comenzará entonces el repliegue estratégico hasta las bases de origen.

En términos numéricos, alrededor de 750 militares, 230 vehículos y 25 contenedores con material y equipo del Ejército de Tierra participarán en el ejercicio. El ejercicio está programado por el Supreme Headquarters Allied Powers Europe (SHAPE) y dirigido por el Joint Force Command Brunssum (JFCBS), y tiene como finalidad el adiestramiento del planeamiento y la ejecución del despliegue operativo de la ARF 25 como fuerza de entrada inicial en un escenario multidominio. De cara al futuro inmediato, España se ha postulado para comandar la ARF en 2027, lo que en la práctica representa el ejercicio de 2028.

 

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