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miércoles, julio 29, 2026

La paranoia y los delirios: “Piensa mal y acertarás”

Debe leer

…”y así, del poco dormir y del mucho leer se le secó el cerebro de manera, que vino a perder el juicio”.

Miguel de Cervantes

El personaje creación de Miguel de Cervantes, Alonso Quijano, sufría un estado de enajenación mental que afectaba a la percepción de su realidad y que le llevó incluso a cambiar su identidad convirtiéndose en el caballero hidalgo Don Quijote.

A lo largo de la psiquiatría se ha puesto como ejemplo al personaje de Cervantes, que lejos de su delirio de caballero andante, era capaz de razonar con gran discreción.

Existe una nueva etiqueta o un término para definir un estado mental contrario a la paranoia. La sospecha o convencimiento de que la gente, o el universo en general, planea siempre algo para hacernos felices, cuyos síntomas son el optimismo y el incremento de la buena voluntad. Se trata de la pronoia y sería maravilloso que todos fuésemos poseedores de este estado mental para alcanzar un mundo de personas emocionalmente más sanas. Sin embargo, en ocasiones observamos comportamientos en algunos sujetos que son del todo irracionales para muchos de nosotros. Son comportamientos o actitudes a los que no encontramos sentido, pues escapan a la realidad de la mayoría.

Las personas que padecen paranoia sufren un delirio en la interpretación de los acontecimientos sin que su capacidad intelectual se vea deteriorada y con una lógica aparentemente perfecta. Estas personas además son susceptibles de forma algo exagerada, son desconfiadas por naturaleza, su arquitectura mental es algo peculiar y muestran además una hipervaloración de su yo. No comprenden, además, que están equivocados. Ya desde su edad temprana cualquier fracaso puede despertar un fuerte sentimiento de resentimiento e injusticia en la persona, dado que sus mecanismos de defensa no actúan de manera correcta.

La RAE define la paranoia como un trastorno de la personalidad por el que el individuo afectado recela, sin aparente lógica, de las personas que lo rodean, atribuyéndoles malas intenciones para con él. En su paranoia, creía que la perseguían.

El Dr. J.A. Vallejo Nájera describía la paranoia como una enfermedad mental que se presenta en forma de delirios crónicos, sistematizados, que no son modificables con una argumentación lógica y que están relacionadas con las propias vivencias del sujeto, conservando éste íntegras su inteligencia, memoria y lucidez, así como su capacidad de juicio y raciocinio, siempre y cuando, claro está, que no se trate de su tema delirante.

Escritura perteneciente a un varón con rasgos de obstinación y reivindicación, con un orgullo excesivo, hipersensibilidad y desconfianza. 
Escritura perteneciente a un varón con rasgos de obstinación y reivindicación, con un orgullo excesivo, hipersensibilidad y desconfianza.

Las ideas o creencias que mantienen las personas que padecen este trastorno sufren de manera continua, por lo que su vida se ve lógicamente alterada y perjudicada. En ocasiones optan por aislarse de la sociedad como forma de defensa y protección de los peligros que les acechan. Esta falta de confianza en los demás afecta también, como es lógico, a la hora de involucrarse en una relación sentimental. Los delirios más recurrentes tratan de ideas de persecución o injusticia, celos, amores y delirios de grandeza que llevan al sujeto a tener el convencimiento de ser una persona más importante de lo que en realidad es.

“No le sacarán del borrador de su locura cuantos médicos y buenos escribanos tiene el mundo: él es un entreverado loco, lleno de lúcidos intervalos” (Miguel de Cervantes)

Escritura con predominio de eje vertical, forma sobre movimiento y exceso de angulosidad. Acerados en vertical y firma claramente artificiosa. Sujeto obstinado, desconfiado, hipersensible, con hipervaloración de sí mismo y juicio falto y rígido
Escritura con predominio de eje vertical, forma sobre movimiento y exceso de angulosidad. Acerados en vertical y firma claramente artificiosa. Sujeto obstinado, desconfiado, hipersensible, con hipervaloración de sí mismo y juicio falto y rígido

En grafología podemos detectar estos rasgos paranoides a través de una serie de signos gráficos que denotan en general un exceso de rigidez que afecta de manera general a varios aspectos importantes. Por una parte su obstinación, inflexibilidad o intolerancia le incapacitan para entender que puedan existir otros puntos de vista. Su afectividad se ve perjudicada, pues no son capaces de mostrar con naturalidad su estado emocional.

La escritura de estos sujetos suele ser ordenada y de forma cuidada, son textos legibles, de escaso movimiento y velocidad algo lenta. Una escritura de tamaño grande, con mayúsculas, hampas, jambas y firma infladas, algo artificiosa y presión fuerte denota un exceso de orgullo e hipervaloración del yo. Una escritura seca, en palotes, cuyas letras parecen casi iguales, sin movimiento, cuyas hampas terminan en punta o se deforman, y cuyas arcadas de “n” o “m” son angulosas muestran una personalidad de juicio rígido. La hipersensibilidad de estos sujetos se aprecia en los acerados en vertical y una escritura algo regresiva o invertida a la izquierda, además de puntos o acentos lanzados. Una escritura apretada, con un escaso espacio entre letras, óvalos cerrados o con dobles vueltas, rúbrica envolvente, margen superior grande y bucles o dobles vueltas a lo largo del escrito nos muestra a una persona que desconfía. La obstinación sistemática y reivindicación podremos detectarla en las barras de “t” que serán movimientos ascendentes en diagonal y a la derecha, o trazos en este sentido, a veces del todo innecesarios como en la letra “q”.

Escritura de sujeto con hipersensibilidad, exceso de orgullo y obstinación.
Escritura de sujeto con hipersensibilidad, exceso de orgullo y obstinación.

En ocasiones podemos tener la sensación de que cada vez son mas las personas que nos rodean las que sufren delirios, y tal vez sea así, o tal vez sean reacciones normales de personas normales frente a un mundo cada vez más anormal. Tal vez la misma percepción tuviera Miguel de Cervantes cuando creó a su caballero hidalgo para describir su percepción de la sociedad de la España de su época.

Por Elsa Alonso, grafóloga y perito calígrafo judicial.

 

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