La industria ‘verde’ no necesariamente presenta una cara ‘a’ de la moneda; también tiene la cruz, sobre la que precisamente advierten las compañías aseguradoras que ven en las plantas de reciclaje o en instalaciones fotovoltaicas un campo abonado para potenciales incendios, con los consabidos daños.
Actualmente, el sector del seguro en España estima que se producen más de 120.000 incendios anuales, y el pago realizado por las aseguradoras asciende a 379 millones de euros, con una media por incendio de los industriales (15.187 euros por siniestro).
De ello se hace eco Tecnifuego, la Asociación Española de Sociedades de Protección Contra Incendios, que en su web pone en el foco como factores de riesgo la implementación de placas fotovoltaicas en cubiertas y la presencia de baterías de ion-litio en las plantas de reciclaje, “lo que ha derivado en un aumento en las exigencias por parte de las compañías aseguradoras alineadas con la protección contra incendios”, apunta.
Las instalaciones fotovoltaicas han proliferado en España, debido a la cantidad de horas de sol de nuestro territorio; el menor precio de las placas solares y la mejora de los sistemas; y al fomento del autoconsumo eléctrico (Real Decreto 244/2019 de 5 abril, sobre autoconsumo eléctrico). Según los datos recogidos por la asociación de productores e instaladores de energía fotovoltaica, UNEF -Unión Española Fotovoltaica-, que refiere Tecnifuego, en 2018 se instalaron en España 261,7 megavatios (MW) de nueva potencia fotovoltaica, lo que supone un incremento del 94 por ciento con respecto a 2017.
Esta tendencia se multiplicará en los próximos años, y con ello el riesgo de incendio. En el segmento industrial el crecimiento en España fue de un 47% en 2022, siendo las instalaciones sobre cubierta las más significativas.
El otro gran reto es el de las industrias de gestión de residuos. Al cerrar China su mercado de gestión de residuos, en 2021, “esta gestión no para de complicarse, encarecerse y aumentar en volumen y peso”, avisa Tecnifuego. La regla de tres es sencilla: “Cuantas más instalaciones mayor número de incendios”.
Según datos de las empresas gestoras de residuos, el año pasado (2023) se incendiaron en España 109 plantas de residuos. Es decir, arde una planta cada tres días y medio. Esta cifra es similar en los últimos tres años (2021, 2022 y 2023) en los que se superaron los cien incendios, una cifra muy por encima de lo que ocurría décadas atrás, cuando los casos eran aislados.
Sobre este fenómeno nacional, Tecnifuego revela que la Guardia Civil ha puesto sobre la mesa la hipótesis de la intencionalidad, según se desprende de sus peritajes. El fenómeno es tan llamativo que, la Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL), ha establecido que el cuarto tipo de actividad delictiva más lucrativa, justo por detrás de las falsificaciones, es la delincuencia ambiental.
Por su parte, el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA), investiga cualquier fuego en una planta de reciclaje ante la sospecha de que pueda ser provocado. “Algunos de estos incendios pueden llegar a dejar beneficios millonarios ya que reciclar los residuos conlleva unos gastos que se pueden ahorrar si, simplemente, se queman”, recuerda Tecnifuego.
¿Qué se puede hacer?
Con el fin de reducir riesgos, esta prestigiosa asociación contraincendios propone que la instalación esté vallada y disponga de un perímetro cortafuego de al menos 15 metros, que exista una correcta revisión de las fuentes eléctricas, a través de termografías, que disponga de los medios de protección contra incendios adecuados, que exista un plan de emergencias interior implantando en el centro y que haya un mantenimiento adecuado de las instalaciones de PCI, preventivo y correctivo.
Algunos de los equipos que señala la legislación son sistemas automáticos de detección de incendio. Se instalarán cuando en los sectores de incendio se desarrollen actividades de producción, montaje, u otras distintas al almacenamiento. También sistemas de hidrantes exteriores. En función del tipo de establecimiento industrial, superficie construida del sector de incendio y del nivel de riesgo intrínseco de éste. Por supuesto, los habituales extintores de incendio, que habrán de instalarse en todos los sectores de incendio.
Todo ello, sin olvidar los sistemas de bocas de incendio equipadas (BIE), sistemas de columna seca que se instalarán si la industria de reciclado de automóviles es de riesgo intrínseco medio y su altura de evacuación es de 15 m o superior, y sistemas de rociadores automáticos de agua que se instalarán cuando en los sectores de incendio se desarrollen actividades de producción, montajes, u otras distintas al almacenamiento, además de las propias de almacenamiento.
Los sistemas de agua pulverizada serán obligatorios cuando por la configuración, contenido, proceso y ubicación del riesgo, sea necesario refrigerar partes de este para asegurar la estabilidad de su estructura, evitando los efectos del calor de radiación emitido por otro riesgo cercano, mientras que los de espuma física se instalarán en aquellos sectores de incendio de acuerdo con las disposiciones vigentes sectoriales o específicas. Los de extinción por polvo serán exigidos de acuerdo con las disposiciones vigentes que regulan la protección contra incendios en actividades industriales sectoriales o específicas.
Así mismo, los sistemas de extinción por agentes extintores gaseosos se instalarán cuando sea preceptiva su instalación, o se constituyan recintos donde se ubiquen centros de cálculo, bancos de datos, equipos electrónicos de centros de control o medida y análogos, de superficie superior a 100 m2.
En cuanto a la señalización luminiscente se procederá a la misma en las salidas de uso habitual o de emergencia, así como la de los medios de protección contra incendios de utilización manual, cuando no sean fácilmente localizables desde algún punto de la zona protegida.
Graves incendios industriales primer semestre 2024
Tecnifuego aprovecha la ocasión para hacer balance ejemplar de los incendios más llamativos ocurridos hasta junio en España, como el 18 de julio, en Meco, Madrid, donde un incendio calcinó 5.000 m2 del techado y los paneles solares instalados en una nave logística de Leroy Merlin. O el de 8 de julio, en Molina de Segura, Murcia, con un incendio en una nave industrial del polígono La Polvorista, dedicada a la venta de bicicletas y patinetes eléctricos.
También el 5 de julio en Silla, Valencia, se registró un incendio en una industria almacenaje y recuperación, con humo tóxico y destrucción de la nave, o el 30 junio, en Llutxent, donde se incendió una planta de tratamiento de residuos, con humo tóxico y la destrucción de la nave, entre otros siniestros.



