La percepción de que Europa vive uno de los momentos más delicados de su historia reciente está transformando profundamente la opinión pública de los ciudadanos de la Unión Europea. La última edición del Eurobarómetro Estándar 105, de hace pocas semanas, confirma un cambio de enorme calado: el apoyo de los europeos a una política común de defensa y seguridad alcanza el nivel más alto registrado desde que comenzaron estas mediciones, mientras aumenta también el respaldo a una mayor inversión en capacidades militares, seguridad y cooperación estratégica entre los Estados miembros.
La encuesta refleja cómo la invasión rusa de Ucrania, la inestabilidad en Oriente Próximo, las amenazas híbridas, los ciberataques y el deterioro del escenario internacional han convertido la seguridad en una de las principales prioridades políticas para millones de ciudadanos europeos.
El dato más significativo del estudio es que el 81% de los europeos apoya una política común de defensa y seguridad entre los Estados miembros, igualando el máximo histórico registrado por el Eurobarómetro. Nunca antes una proporción tan elevada de ciudadanos había coincidido en la necesidad de que la Unión Europea avance hacia una cooperación más estrecha en materia de defensa.
Esta cifra refleja un cambio de paradigma respecto a décadas anteriores, cuando las cuestiones militares permanecían mayoritariamente en el ámbito de las competencias nacionales y despertaban un interés mucho menor entre la ciudadanía.
El informe pone de manifiesto que el respaldo a una Europa más fuerte en materia de seguridad ya no constituye una aspiración exclusiva de determinados gobiernos o instituciones comunitarias, sino que se ha convertido en una demanda ampliamente compartida por la sociedad europea. El progresivo deterioro del contexto internacional ha reforzado la percepción de que ningún Estado miembro puede afrontar por sí solo amenazas tan complejas como la guerra convencional, los ataques híbridos, el terrorismo, el espionaje, la desinformación o la presión sobre las infraestructuras críticas.
La guerra en Ucrania continúa siendo uno de los principales factores que explican este cambio de percepción. Según la encuesta, el 76% de los europeos considera que la invasión rusa representa una amenaza directa para la seguridad de la Unión Europea, mientras otro 76% cree que la UE debe seguir apoyando a Ucrania hasta que se alcance una paz justa y duradera. Estos datos muestran que la mayoría de los ciudadanos vincula estrechamente la estabilidad del continente con la evolución del conflicto y considera imprescindible mantener una respuesta coordinada.
El respaldo ciudadano no se limita únicamente a la cooperación política. Paralelamente, otro Eurobarómetro temático dedicado específicamente a defensa y espacio revela que casi tres de cada cuatro europeos (74%) consideran adecuado el actual nivel de inversión europea en defensa o creen que debería incrementarse, un resultado que evidencia un respaldo sin precedentes al aumento del gasto destinado a proteger la seguridad del continente. En países como España, el apoyo alcanza el 80%, situándose entre los niveles más elevados de la Unión, junto a Portugal, Finlandia o Lituania.
Este cambio supone una transformación notable respecto a la tradicional percepción de la defensa dentro de la opinión pública europea. Durante décadas, las políticas sociales, el empleo, la sanidad o el medio ambiente ocuparon de forma casi exclusiva los primeros puestos entre las prioridades ciudadanas. Sin embargo, la sucesión de crisis internacionales ha elevado la seguridad al grupo de asuntos considerados estratégicos para el futuro del proyecto europeo.
Confianza en la Unión
El Eurobarómetro también refleja una creciente confianza en la propia Unión Europea como actor capaz de responder a estas amenazas. El 73% de los ciudadanos considera que la UE representa un factor de estabilidad en un mundo cada vez más convulso, mientras el 72% cree que su país se ha beneficiado de pertenecer a la Unión Europea. Paralelamente, el 51% manifiesta confiar en las instituciones europeas, un incremento respecto a la edición anterior, y seis de cada diez europeos afirman sentirse optimistas sobre el futuro del proyecto comunitario.
La encuesta muestra asimismo cómo las preocupaciones internacionales han modificado el orden de prioridades políticas. Por primera vez, el conflicto en Oriente Próximo aparece como la principal preocupación a escala europea, citado por el 25% de los encuestados, seguido de la situación internacional en general (23%) y de la guerra en Ucrania (20%). Aunque el coste de la vida continúa siendo la principal inquietud en el plano nacional y personal, las cuestiones relacionadas con la seguridad exterior han adquirido una relevancia desconocida hasta hace pocos años.
Este contexto explica que la idea de reforzar la autonomía estratégica europea encuentre cada vez mayor respaldo ciudadano. Las instituciones comunitarias llevan meses impulsando iniciativas destinadas a incrementar la producción de material militar, favorecer las compras conjuntas entre Estados miembros, desarrollar una industria europea de defensa más competitiva y acelerar la inversión en nuevas capacidades tecnológicas. La Comisión Europea considera que estos proyectos no solo mejoran la seguridad, sino que también fortalecen la base industrial, la innovación y la competitividad económica del continente.
La evolución de la opinión pública resulta especialmente significativa cuando se analiza en perspectiva histórica. En 2023, el Eurobarómetro registraba un apoyo del 77% a una política común de defensa y del 66% a un aumento del gasto europeo en defensa. Apenas tres años después, el respaldo a la política común asciende al 81%, mientras el apoyo a incrementar o mantener elevados los niveles de inversión alcanza el 74%, confirmando una tendencia continuada hacia una mayor aceptación social del fortalecimiento militar europeo.
El cambio también se aprecia en la percepción sobre las capacidades industriales. Una amplia mayoría considera necesario que Europa refuerce su capacidad para producir equipamiento militar propio y reduzca dependencias estratégicas de terceros países, una cuestión que ha adquirido especial importancia tras comprobar las dificultades para reponer arsenales y suministrar armamento a Ucrania durante los últimos años.
Los resultados respaldan igualmente la estrategia impulsada por la Comisión Europea para avanzar hacia la denominada «Defence Readiness 2030«, que plantea aumentar la inversión conjunta, reforzar la cooperación industrial, acelerar la innovación tecnológica y mejorar la movilidad militar dentro del territorio europeo. Bruselas sostiene que estas medidas pretenden garantizar la capacidad de disuasión del continente y responder con mayor rapidez a futuras crisis de seguridad.
En el caso de España, los datos muestran una evolución especialmente significativa. Tradicionalmente situada entre los países con menor respaldo social al incremento del gasto militar, la encuesta revela ahora que ocho de cada diez españoles consideran adecuado el nivel actual de inversión en defensa o apuestan por aumentarlo, una cifra que sitúa al país claramente por encima de la media comunitaria y evidencia el cambio experimentado en la percepción ciudadana sobre las necesidades de seguridad.
A la guerra en Ucrania se suman la creciente inestabilidad en Oriente Próximo, la competencia geopolítica entre grandes potencias, la proliferación de ataques cibernéticos, las campañas de desinformación, la protección de infraestructuras críticas, la seguridad energética y la necesidad de garantizar el suministro de tecnologías estratégicas. Todo ello ha contribuido a que la defensa deje de percibirse exclusivamente como una cuestión militar para convertirse en un elemento central de la seguridad económica, tecnológica y democrática de la Unión Europea.



