De momento, la Comunidad de Madrid dotará de espráis de defensa personal a los vigilantes que se encargan de la seguridad de los 13 depósitos y las cocheras de Metro, unos espacios fundamentales para el correcto desarrollo de la actividad del suburbano, ya que acogen labores de mantenimiento, almacenamiento o limpieza de los trenes.
De esta forma, el Gobierno regional quiere aumentar las herramientas que tienen a su disposición estos profesionales, con el objetivo de actuar como elemento disuasorio y repeler a los agresores ante posibles actos vandálicos, sin suponer en ningún caso un riesgo potencial para terceros.
Actualmente la compañía metropolitana está trabajando con la empresa adjudicataria, supervisando que el producto cumpla con unos requisitos concretos para obtener la autorización de Seguridad Privada. Entre las especificaciones técnicas destaca su tecnología gel, en lugar de aerosol, lo que posibilita que no produzca efectos secundarios en las personas y un sistema que cuente con un seguro protector que impida que se active por accidente. Finalizado el proceso de homologación, los trabajadores recibirán una formación específica sobre el uso de este nuevo medio de protección.
El Ejecutivo autonómico renovó a finales de 2024 el contrato para la prestación de los servicios de vigilancia de los recintos, espacios estratégicos y expositivos que forman parte del patrimonio de Metro, con una inversión cercana a los 61 millones de euros durante cuatro años. La implantación de los espráis de defensa está contemplada únicamente en el apartado destinado a los depósitos y cocheras.
Así, el despliegue de la nueva dotación servirá como prueba piloto para su incorporación en los próximos contratos de seguridad, con la idea de extenderlo a los más de 1.500 efectivos que trabajan en toda la red del suburbano.
Los vigilantes de seguridad del Metro de Barcelona, cuyo comité de empresa convocó en su momento una huelga indefinida, tras el ataque sufrido por uno de ellos, que perdió un ojo, pueden usar desde febrero sprays de gas pimienta como elemento de autodefensa.
En 2024, se registraron 111 agresiones al personal de seguridad del Metro de Barcelona, tres menos que en 2023, cuando se contabilizaron 114. Aunque la reducción es modesta, refleja una tendencia positiva en la seguridad del transporte subterráneo.
El Comité de Empresa de Securitas Seguridad España había reclamado a las empresas adjudicatarias y a TMB más dotación, formación, prevención y descansos para que las personas que lo llevan a cabo no sufran riesgos innecesarios
CCOO denunció enérgicamente la agresión a varios vigilantes de la empresa Securitas Seguridad España en el metro de Barcelona, y remitió un escrito a la presidenta de TMB, Laia Bonet, trasladándole la preocupación compartida de las secciones sindicales del comité, así como del resto de la plantilla.
En un comunicado, el sindicato explicaba que las medidas pedidas obedecen a las “condiciones de precariedad e inseguridad en las que deben prestar su servicio en el metro, de las que la última agresión es un ejemplo más” y uno de los motivos por los que desde el Comité de Securitas se convocó una huelga.
El sindicato CCOO, que lidera el Comité, denunció en su día falta de formación específica de los trabajadores y aseguró que “no reciben la adecuada preparación para afrontar situaciones críticas en el Metro, una infraestructura pública compleja y de alta concurrencia; y la infradotación de personal”.
Los equipos, juzga, son “insuficientes”, lo que, asegura el sindicato, “dificulta el correcto desarrollo de la labor y aumenta el riesgo tanto para los vigilantes como para los usuarios. Además, este personal no tiene suficientes descansos, lo que deriva en un incremento del estrés laboral y, por tanto, en un mayor riesgo de accidentes y errores en el servicio”.
El origen del conflicto
El 18 de enero de 2025, un vigilante de seguridad del Metro de Barcelona sufrió una agresión en la estación de Poblenou de la línea 4. El incidente ocurrió cuando el vigilante intentaba identificar a un joven de 19 años, quien presuntamente había participado en una pelea. Durante el enfrentamiento, el joven propinó un puñetazo al vigilante, causándole la pérdida del ojo izquierdo. El agresor fue detenido por los Mossos d’Esquadra y posteriormente puesto en libertad.
En respuesta a este suceso, aproximadamente la mitad de los 800 vigilantes del Metro de Barcelona habían convocado una huelga indefinida exigiendo más formación, recursos, personal y mejoras salariales para garantizar su seguridad y la de los usuarios.
Estas agresiones han generado un debate sobre las medidas de seguridad en el Metro de Barcelona. El Ayuntamiento ha decidido permitir que los 800 vigilantes porten espráis de defensa personal, una medida que ha sido criticada por la entidad de derechos humanos Iridia debido a la falta de protocolos claros para su uso.



