Los vigilantes de seguridad del Metro de Barcelona, cuyo comité de empresa había convocado desde este domingo una huelga indefinida, tras el ataque sufrido por uno de ellos, que perdió un ojo, podrán usar desde el próximo mes de febrero sprays de gas pimienta como elemento de autodefensa.
Así lo anunció en una entrevista este viernes en ‘Catalunya Ràdio‘, el director del Metro de Barcelona, Óscar Playà. Esta medida busca mejorar la seguridad en el transporte público y responde a las demandas del personal de seguridad. Además, se está evaluando la incorporación de un botón de seguridad que el personal pueda presionar en situaciones complejas.
El director destacó que se están instalando más cámaras y trabajando en mejoras tecnológicas para anticiparse a posibles agresiones. Estas iniciativas forman parte de un plan integral para reforzar la seguridad en la red de metro.
Playà informó que, en 2024, se registraron 111 agresiones al personal de seguridad del Metro, tres menos que en 2023, cuando se contabilizaron 114. Aunque la reducción es modesta, refleja una tendencia positiva en la seguridad del transporte subterráneo.
El Comité de Empresa de Securitas Seguridad España había reclamado a las empresas adjudicatarias y a TMB más dotación, formación, prevención y descansos para que las personas que lo llevan a cabo no sufran riesgos innecesarios
CCOO denunció enérgicamente la agresión a varios vigilantes de la empresa Securitas Seguridad España en el metro de Barcelona, y remitió un escrito a la presidenta de TMB, Laia Bonet, trasladándole la preocupación compartida de las secciones sindicales del comité, así como del resto de la plantilla.
En un comunicado, el sindicato explicaba que las medidas pedidas obedecen a las “condiciones de precariedad e inseguridad en las que deben prestar su servicio en el metro, de las que la última agresión es un ejemplo más” y uno de los motivos por los que desde el Comité de Securitas se convocó una huelga, que debería haber empezado este domingo, si bien quedó finalmente desconvocada.
El sindicato CCOO, que lidera el Comité, denuncia falta de formación específica de los trabajadores y asegura que “no reciben la adecuada preparación para afrontar situaciones críticas en el Metro, una infraestructura pública compleja y de alta concurrencia; y la infradotación de personal”.
Los equipos, juzga, son “insuficientes”, lo que, asegura el sindicato, “dificulta el correcto desarrollo de la labor y aumenta el riesgo tanto para los vigilantes como para los usuarios. Además, este personal no tiene suficientes descansos, lo que deriva en un incremento del estrés laboral y, por tanto, en un mayor riesgo de accidentes y errores en el servicio”.
A todo esto, CCOO añade que los salarios actuales a la seguridad privada son “claramente precarios” y afirma que “no se ajustan a la responsabilidad ni a la complejidad del servicio prestado en el metro, que tiene un claro componente público. No hace ni un mes que ya nos concentramos en denunciar el enrocamiento de la empresa en la revisión del complemento salarial”.
Todo ello, concluye el comunicado sindical, “se produce en un contexto de carencia de medidas de prevención de riesgos laborales. Ésta ha sido una agresión que se hubiera podido evitar con una correcta dotación de personal, equipos adecuados y un dimensionamiento adecuado del servicio”.
El origen del conflicto
El 18 de enero de 2025, un vigilante de seguridad del Metro de Barcelona sufrió una agresión en la estación de Poblenou de la línea 4. El incidente ocurrió cuando el vigilante intentaba identificar a un joven de 19 años, quien presuntamente había participado en una pelea. Durante el enfrentamiento, el joven propinó un puñetazo al vigilante, causándole la pérdida del ojo izquierdo. El agresor fue detenido por los Mossos d’Esquadra y posteriormente puesto en libertad.
En respuesta a este suceso, aproximadamente la mitad de los 800 vigilantes del Metro de Barcelona habían convocado una huelga indefinida desde este domingo, exigiendo más formación, recursos, personal y mejoras salariales para garantizar su seguridad y la de los usuarios.
Además, este sábado, 25 de enero, se registró una nueva agresión en la estación de Glòries de la línea 1, donde dos personas atacaron con golpes y patadas a un vigilante que les recriminó por intentar acceder sin validar sus billetes. La Guardia Urbana está investigando este incidente y ha identificado a una persona como presunta responsable de las lesiones.
Estas agresiones han generado un debate sobre las medidas de seguridad en el Metro de Barcelona. El Ayuntamiento ha decidido permitir que los 800 vigilantes porten espráis de defensa personal a partir del próximo fin de semana, una medida que ha sido criticada por la entidad de derechos humanos Iridia debido a la falta de protocolos claros para su uso.



