De vez en cuando, salta algún tema de actualidad en el que se habla de pericia caligráfica, de cuerpos de escritura o de técnicos que están examinando documentos autógrafos, con el fin de determinar su autoría.
Tal es el caso reciente de la “Trama Koldo”, por poner un ejemplo.

Pero hay otros muchos asuntos interesantes y no tan aireados en el foco público, en los que los peritos calígrafos estamos trabajando.
Se trata, sin duda, de una profesión apasionante y, para muchos, una gran desconocida.
Los casos más frecuentes de falsificación o alteración documental
El perito calígrafo es el profesional especializado en la determinación de autoría de manuscritos.
Los supuestos más frecuentes en los que interviene son las falsificaciones de firmas o documentos, pero hay mucho más detrás de esa profesión.
Aunque parezca que ya nadie escribe a mano, puede sorprender que cada vez sean más frecuentes los testamentos manuscritos, también denominados “ológrafos”.
Estos son testamentos privados, realizados en la más estricta intimidad por el testador.
Es un testamento fácil, ya que sólo necesita bolígrafo y papel.
Y es un testamento barato, sin costes burocráticos ni de notario, al menos para el testador. El que se tendrá que gastar el dinero será, tras el fallecimiento del testador, el heredero que desee elevar ese documento a público.
Para este trámite, es habitual que se requieran los servicios de un perito calígrafo que determine la autoría de ese testamento o, en su caso, de un grafólogo, que determine si ese testamento se realizó bajo un estado de sanidad de juicio.
Otros supuestos de intervención, curiosa y no tan infrecuente como pueda parecer, son los anónimos.
Aparece un manuscrito con una amenaza escrita y no se sabe de quién puede ser.
Generalmente, en estos entornos, es fácil tener sospechas de quién ha podido ser el autor o, al menos, se puede acotar un cerco, en un entorno de posibles autores.
En estos casos, se solicita a todos ellos un cuerpo de escritura para poder cotejar los grafismos con los del anónimo cuestionado.
Las pintadas callejeras son otro de los supuestos de mayor intervención de los peritos calígrafos.
Estos investigadores de la escritura rastrean los graffitis con el fin de detectar y perseguir a sus autores, normalmente, por encargo de los responsables de los ayuntamientos.
Dentro del ámbito privado, los peritos calígrafos son colaboradores habituales en archivos, museos, bibliotecas u otro tipo de instituciones, públicas o privadas, dedicadas a la guarda y custodia de manuscritos de gran valor artístico o histórico.
La verdad de la mano autora que siempre es desvelada
Nuestra escritura es única e identitaria.
No existe ninguna escritura igual a otra.
La escritura forma parte de nuestra identidad, al igual que el color de ojos o la huella dactilar.
Nuestra forma de escribir nos delata y, por mucho que intentemos simularla, falsearla o enmascararla, será misión imposible.
Nada escapa al saber técnico ni a la experiencia de un perito calígrafo, rastreador de trazos autógrafos, ante quien la mano autora siempre se desvela.
Sandra Cerro es grafóloga y perito calígrafo




