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sábado, septiembre 12, 2026

¿Qué está pasando en Libia y qué pinta España allí?

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Luis Miguel Belda
Luis Miguel Belda
Periodista y Máster en Seguridad, Defensa y Geoestrategia

Libia está siendo escenario estos días de intensos enfrentamientos entre milicias rivales, especialmente en su capital, Trípoli. La violencia se desató tras el asesinato de Abdel Ghani al-Kikli, conocido como «Gheniwa«, líder de la Autoridad de Apoyo a la Estabilidad (SSA), una de las milicias más poderosas del oeste del país. Este hecho desencadenó combates con la Brigada 444, aliada al Gobierno de Unidad Nacional, dejando al menos 12 muertos y sumiendo a la ciudad en el caos.

El aeropuerto de Trípoli fue cerrado debido a los enfrentamientos, y la única vía de salida viable fue a través de Misrata. La ONU y la Unión Europea han instado a todas las partes a mantener el alto el fuego y han llamado a un proceso político urgente para restaurar la estabilidad en el país.

Los ciudadanos españoles que quedaron atrapados en Libia debido a los recientes enfrentamientos entre milicias en Trípoli han sido evacuados con éxito. El Ministerio de Asuntos Exteriores de España confirmó que un total de 17 españoles, incluyendo nueve empresarios que participaban en una misión comercial organizada por la Cámara de Comercio de Tarragona, fueron trasladados a Roma desde el aeropuerto de Misrata, ya que el aeropuerto de Trípoli permanecía cerrado debido a la violencia.

La evacuación se llevó a cabo este jueves, 15 de mayo, y los evacuados pasaron la noche en Roma antes de regresar a España. Durante los enfrentamientos, los ciudadanos españoles se refugiaron inicialmente en sus hoteles y posteriormente fueron trasladados a la Embajada de España en Trípoli, desde donde se organizó su salida del país.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, destacó el «excelente trabajo» de la Embajada española en Libia para proteger a los ciudadanos y aseguró que la evacuación se realizó con éxito. A pesar de la complicada situación, los empresarios evacuados expresaron su intención de retomar los contactos comerciales en Libia si la situación mejora, destacando la hospitalidad libia y el esfuerzo del embajador Javier Soria Quintana. En cualquier caso, el Gobierno español continúa desaconsejando viajar a Libia debido al «riesgo extremo» y recomienda a sus ciudadanos allí establecer contacto con la Embajada.

¿Cómo nos llevamos con Libia?

A día de hoy, el marco de relaciones entre el Gobierno de España y Libia se articula sobre una base histórica, diplomática, económica y estratégica, aunque está fuertemente condicionado por la inestabilidad política y militar en Libia desde 2011. España reconoce oficialmente al Gobierno de Unidad Nacional con sede en Trípoli, surgido tras el acuerdo político auspiciado por la ONU (Acuerdo de Skhirat, 2015).

En varias ocasiones, España ha expresado su apoyo a los esfuerzos de estabilización de la ONU y al proceso electoral pospuesto varias veces en Libia. No en vano, España tiene una embajada en Trípoli, reabierta de forma intermitente dependiendo de la situación de seguridad. Libia tiene, a su vez, una embajada en Madrid, aunque sus operaciones también han sido irregulares debido a los cambios internos en su diplomacia.

España colabora activamente en el marco de la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) de la UE y apoya iniciativas multilaterales para estabilizar Libia, como la participación en EUBAM Libya (misión civil de la UE para el control de fronteras), el apoyo al plan de paz de la ONU y a la mediación de actores como Argelia o Egipto o su implicación en los foros de seguridad del Mediterráneo occidental.

Las prioridades españolas son la estabilidad regional y lucha contra el terrorismo, el control del flujo migratorio irregular desde Libia hacia Europa y la protección de intereses empresariales y ciudadanos españoles en el país.

Aunque la guerra ha reducido drásticamente los intercambios, España mantiene un interés estratégico en sectores clave, sobre todo en lo que concierne a la importación de crudo libio (especialmente antes de 2011, reactivada parcialmente desde 2020), vía empresas como CEPSA, Acciona, Dragados y firmas de ingeniería que tienen intereses activos o latentes en el país y la exportación de bienes industriales y tecnología (bombas, maquinaria, equipamiento médico, etc.).

No hay que olvidar que Libia es un país clave en las rutas migratorias hacia Europa. España, como miembro de la UE y frontera sur del continente, coopera en programas de control migratorio, retorno voluntario y lucha contra redes de trata; y apoyo a la formación de guardacostas libios, aunque ha sido objeto de críticas por parte de ONGs de derechos humanos.

Así mismo, España ha ofrecido ayuda humanitaria puntual a través de la AECID y colaboraciones con el CICR o agencias de la ONU. En el plano cultural y educativo, hay proyectos de cooperación técnica en formación profesional, agua y saneamiento, si la situación de seguridad lo permite.

Bien es verdad que no existe un tratado bilateral de cooperación económica amplio, pero sí acuerdos sectoriales previos a 2011, muchos de los cuales se están intentando renegociar. Además, España participa en el Proceso de Rabat y el Proceso de la Unión por el Mediterráneo, en los que Libia es parte.

¿Qué interesa de Libia a los intereses españoles?

Los intereses empresariales españoles en Libia se centran principalmente en sectores estratégicos vinculados a la energía, la construcción, las infraestructuras, el agua, y la ingeniería industrial. Aunque Libia atraviesa un prolongado periodo de inestabilidad política y de seguridad, varias empresas españolas han mantenido o intentado reactivar su presencia debido al potencial económico del país.

Libia posee las mayores reservas probadas de petróleo de África. Antes de la guerra civil de 2011, el país suministraba una parte significativa del crudo importado por Europa, incluyendo a España.

CEPSA (Compañía Española de Petróleos) fue una de las principales empresas españolas con operaciones de exploración y producción en Libia, especialmente en los bloques NC-115 y NC-186. Aunque la actividad se suspendió en varias ocasiones por razones de seguridad, la compañía sigue interesada en retomar sus operaciones si se estabiliza la situación.

Repsol, por su parte, aunque no tan activa como CEPSA en Libia, Repsol ha tenido vínculos indirectos a través de consorcios o suministros relacionados con el crudo libio.

De igual modo, Antes del estallido del conflicto, empresas como Dragados, OHL, y otras del sector ingeniería civil y grandes obras públicas (carreteras, hospitales, plantas de tratamiento de agua) participaban o aspiraban a participar en la reconstrucción del país. Porque, obviamente, Libia necesita urgentemente reconstruir carreteras, puertos, aeropuertos, hospitales y viviendas destruidas, un ámbito en el que España ha ofrecido cooperación técnica a través de entidades mixtas o acuerdos intergubernamentales para retomar proyectos detenidos.

Por otra parte, Libia tiene un severo problema de escasez de agua, y muchos de sus sistemas de canalización y tratamiento están obsoletos o destruidos. Empresas como Acciona Agua y otras firmas españolas especializadas en tratamiento de aguas y desalación han mostrado interés en proyectos de reconstrucción del sistema hídrico libio. El proyecto del “Gran Río Artificial” (Great Man-Made River), que canaliza agua subterránea desde el sur del país al norte costero, ofrece oportunidades para consultorías e ingeniería especializada.

También, las autoridades libias han solicitado en varias ocasiones apoyo europeo en reconstrucción sanitaria, donde instituciones españolas podrían participar en rehabilitación de hospitales y formación de personal sanitario. Universidades y escuelas técnicas españolas también han explorado intercambios educativos y asesoramiento curricular, especialmente en áreas técnicas e ingeniería.

Seguridad privada y consultoría

Con la inestabilidad crónica en Libia, empresas españolas especializadas en seguridad corporativa, análisis de riesgo y protección de activos también ofrecen servicios a compañías extranjeras que operan en el país.

A pesar del interés empresarial, los desafíos son considerables. La inseguridad es uno de los principales escollos. Las operaciones empresariales están expuestas a secuestros, ataques armados o destrucción de activos.

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