Hace pocos días, en Sudáfrica , en el marco del G-20, se producía un pequeño acercamiento entre ambos países de la mano del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y su homólogo, Ahmed Attaf, pero este lunes, en Madrid, es la primera vez que se produce un encuentro oficial en suelo español, el de los respectivos titulares de Interior, lo que ha sido interpretado como todo un síntoma de que Argelia estaría menos enfadada con España, tras su cambio de opinión sobre el futuro del Sáhara.
España y Argelia congelaron sus relaciones en 2022 después de que el gobierno español cambiara su postura sobre el Sáhara Occidental, apoyando la propuesta de autonomía presentada por Marruecos en lugar de mantener su tradicional neutralidad o apoyo implícito al referéndum de autodeterminación impulsado por el Frente Polisario.
Fue en marzo de 2022 cuando el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, envió una carta al rey de Marruecos, Mohamed VI, en la que calificaba la propuesta de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental como «la base más seria, realista y creíble» para resolver el conflicto. Esto supuso un giro radical en la política exterior española, que hasta entonces mantenía una posición más cercana a la legalidad internacional y las resoluciones de la ONU, que consideran al Sáhara como un territorio pendiente de descolonización.
Argelia, que apoya al Frente Polisario y considera el Sáhara Occidental una causa fundamental en su política exterior, interpretó el cambio español como una traición. Como represalia, en junio de 2022, el gobierno argelino suspendió el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación que mantenía con España desde 2002. También restringió el comercio bilateral y redujo significativamente el suministro de gas, aunque sin afectar los contratos ya firmados con empresas españolas.
Entre otras consecuencias económicas y diplomáticas, empresas españolas que exportaban a Argelia sufrieron pérdidas debido a las restricciones comerciales impuestas por Argel. Así mismo, España diversificó sus fuentes de gas, reduciendo su dependencia del gas argelino y aumentando las importaciones desde EE.UU. y otros países.
En este contexto, mientras España fortalecía su relación con Marruecos, Argelia estrechó lazos con Italia, aumentando sus exportaciones de gas a este país en detrimento de España. Desde entonces, las relaciones entre España y Argelia han permanecido en un estado de tensión, con algunos intentos de normalización, pero sin avances significativos hasta la fecha.
Argelia, ahora “socio clave”
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, recibía en Madrid a su homólogo argelino, el ministro del Interior, de las Colectividades Locales y Ordenación Territorial, Brahim Merad, a quien agradeció la cooperación bilateral con Argelia como “socio clave” de España en materia policial y migratoria. Se trata de la primera reunión presencial entre los dos ministros, que, no obstante, ya mantuvieron un primer contacto telefónico el pasado 28 de octubre.
“Compartimos muchos intereses y retos comunes, con importantes desafíos que requieren, hoy más que nunca, respuestas conjuntas que ofrezcan soluciones eficaces”, manifestó Grande-Marlaska, que abordó con su homólogo la convocatoria de la próxima Comisión Mixta del Convenio en materia de Seguridad y de Lucha contra el Terrorismo y la Criminalidad Organizada, en vigor desde 2009.
Los dos ministros se han comprometido a intensificar el intercambio de “información estratégica, prospectiva y operativa” que permita a las fuerzas y cuerpos de seguridad anticiparse a las actividades ilícitas vinculadas al crimen organizado y al narcotráfico.
La presión migratoria en el Mediterráneo ha sido otra de las cuestiones de interés del encuentro. España ha subrayado el “esfuerzo esencial” realizado por Argelia para combatir a las mafias que trafican con personas en su territorio, que han permitido desmantelar en origen “un número importante” de organizaciones criminales.
Grande-Marlaska ha agradecido también a su homólogo “el apoyo y la eficacia” de los servicios de seguridad argelinos por su contribución “decisiva” a la liberación del ciudadano español secuestrado en el sur del país el pasado 14 de enero. “La excelente colaboración evidencia el grado de confianza y respeto mutuo que ampara nuestra cooperación bilateral, especialmente satisfactoria en materia de lucha contra el terrorismo”, ha señalado el titular de Interior.
Durante la reunión, en la que han participado el secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez; la subsecretaria del Ministerio del Interior, Susana Crisóstomo, y la directora general de Relaciones Internacionales y Extranjería, Elena Garzón, se han tratado, además, asuntos de cooperación en protección civil y en seguridad vial.



