Ricardo Sanz Marcos es socio-gerente de PROARPA (Protección de Activos y Patrimonio). Le gusta subrayar como lo “más importante” en su vida ser marido y padre en su familia, lo que llama su “leitmotiv”. Cuenta con una sólida trayectoria profesional y académica en el ámbito de la gestión de riesgos y seguridad. La consultora PROARPA está especializada en la protección de activos y patrimonio y representa al Grupo Altum en sus inversiones internacionales. Entre sus proyectos destacados se incluyen roles como Director de Seguridad de instituciones emblemáticas, como la Catedral de Santiago de Compostela y el Área Sanitaria de Vigo.
En el ámbito académico, es profesor asociado emérito en la Universidad Católica de Ávila, participando en programas de máster y formación especializada en seguridad, recursos humanos y patrimonio cultural. Es, así mismo, coordinador emérito en la gestión económica de la seguridad y colabora con otras instituciones educativas en cursos avanzados sobre seguridad.
Su formación incluye un doctorado (doctorando) en Gestión Empresarial (UAH), una licenciatura en Ciencias Económicas y Empresariales (ICADE), varios másteres en áreas como prevención de riesgos laborales y coaching y un MBA, y certificaciones internacionales en seguridad, resiliencia y protección institucional. Además, ha recibido reconocimientos como tres menciones honoríficas de la Policía Nacional y es miembro de ICOM España.
¿Podría contarnos cómo comenzó su carrera profesional y qué le llevó a su posición actual?
Estudiando la carrera en ICADE ya estaba trabajando como responsable de mantenimiento del turno de tarde en las oficinas de CANON España y después de cumplir con el servicio militar, comencé con trabajos en multinacionales siempre en el campo de la consultoría alcanzando puestos de dirección, principalmente en ventas y mercadotecnia. Cuando nació mi primera hija fundé mi primera empresa Opciones Estrategia Empresarial (luego adquirió el nombre comercial de PROARPA) y hasta ahora.
¿Cuáles son los mayores logros o hitos reseñables durante su trayectoria profesional?
El mayor logro, sin duda, es el de consolidar una pequeña empresa consultora sobreviviendo a la crisis de 2008. Fueron tiempos muy duros.
Desde su perspectiva, ¿cuáles son los mayores cambios que ha visto en su sector a lo largo de los años?
La transformación digital ha sido definitiva para nuestro sector. Queda mucho camino que recorrer, pero las herramientas de lo digital han procurado un avance en los nichos de mejora que tenía/tiene la gestión de la función de seguridad. Y el siguiente cambio que tiene que venir, es el de la profesionalización de todo el escalafón, vía formación y capacitación.
¿Cuáles son las principales tendencias que observa actualmente en el ámbito de la seguridad, la ciberseguridad, la defensa y la inteligencia?
La evolución de la tecnología, las amenazas globales y la creciente dependencia digital están configurando un entorno de seguridad complejo, donde la innovación tecnológica y la colaboración internacional son fundamentales. En resumen, destaco lo siguiente. La convergencia entre la seguridad física y la ciberseguridad. En este campo, las organizaciones están integrando cada vez más la seguridad física y cibernética para abordar amenazas híbridas. El uso de tecnologías IoT (Internet de las Cosas) en sistemas de seguridad física, como cámaras o sensores, ha generado nuevos riesgos cibernéticos. En segundo lugar, el crecimiento del ransomware y amenazas cibernéticas avanzadas. El ransomware sigue siendo una de las mayores amenazas, especialmente en sectores críticos como la sanidad, infraestructura y finanzas. Las amenazas cibernéticas impulsadas por inteligencia artificial (IA), como malware adaptativo o ataques de phishing altamente personalizados, están en aumento.
En tercer lugar, la defensa proactiva y la resiliencia. Las organizaciones están adoptando estrategias de resiliencia frente a incidentes, enfocándose en la preparación, respuesta y recuperación. Esto incluye auditorías de riesgos, simulaciones de ataques y planes de continuidad del negocio. Ya en cuarto lugar, destaco la ciberdefensa estatal y geopolítica digital. Los gobiernos están reforzando sus capacidades en ciberdefensa frente a amenazas de actores estatales y grupos organizados. La competencia geopolítica se traslada al ámbito digital, con ataques a infraestructuras críticas, campañas de desinformación y espionaje cibernético.
No olvido la automatización e inteligencia artificial. El uso de IA y aprendizaje automático está transformando la detección de amenazas y la toma de decisiones en tiempo real. En este sentido, las herramientas de ciberseguridad basadas en IA permiten una supervisión más precisa y una reacción más rápida frente a incidentes. En cuanto a la protección de infraestructuras críticas, sectores como la energía, telecomunicaciones y salud están implementando normativas más estrictas y sistemas más robustos para proteger infraestructuras críticas frente a ciberataques. Muy importante es la llamada cultura de ciberseguridad, donde las empresas y gobiernos, ciertamente, están invirtiendo en programas de sensibilización y formación para empleados, reconociendo que el factor humano sigue siendo uno de los puntos más débiles en la cadena de seguridad. Y la ciberseguridad en la nube, pues la expansión de servicios en este contexto, la protección de datos y aplicaciones en entornos cloud se ha convertido en una prioridad. Soluciones como el Zero Trust (confianza cero) están ganando terreno para asegurar accesos y minimizar riesgos.
Permítame que me refiera también a la ética y regulación de nuevas tecnologías, donde crece el debate sobre la ética del uso de tecnologías como IA y sistemas de vigilancia masiva y en cuyo marco normativas internacionales como GDPR o la Ley de Ciberresiliencia de la UE están impulsando estándares más elevados de seguridad. Por último, la seguridad inteligente y el análisis predictivo. La inteligencia basada en datos (Big Data) permite detectar patrones de riesgo y prevenir incidentes mediante el análisis predictivo. En inteligencia y defensa, esto se traduce en la capacidad de anticipar movimientos estratégicos de actores hostiles.
¿Qué tecnologías o metodologías están transformando su sector actualmente?
El sector de la seguridad e inteligencia está siendo transformado por la integración de tecnologías avanzadas y metodologías innovadoras. A continuación, destaco las principales tecnologías y enfoques que están marcando la diferencia. En primer lugar, la IA y el aprendizaje automático, donde subrayo el uso en ciberseguridad: La IA está ayudando a detectar y responder de manera proactiva a amenazas cibernéticas, analizando grandes volúmenes de datos para identificar patrones anómalos. El análisis predictivo se utiliza para anticipar riesgos en ámbitos como el terrorismo, el crimen organizado o el fraude financiero. Los sistemas de vigilancia inteligentes, como son las cámaras y sensores que analizan en tiempo real actividades sospechosas. El Big Data y análisis de datos, en un contexto en el que las herramientas de analítica avanzada están permitiendo el procesamiento masivo de datos procedentes de diversas fuentes, como redes sociales, transacciones financieras y sistemas de sensores, para obtener inteligencia procesable. En el sector de la defensa, el Big Data se usa para planificar operaciones militares y predecir comportamientos estratégicos. Luego están las tecnologías de blockchain, que garantizan la integridad y trazabilidad de los datos, especialmente en la protección de información confidencial. En el ámbito de la ciberseguridad, se emplean para prevenir manipulaciones en sistemas críticos e infraestructuras.
Hablo también de los modelos de seguridad Zero Trust. Las organizaciones españolas están adoptando arquitecturas de «confianza cero», donde cada acceso a sistemas y datos debe ser autenticado y verificado constantemente. Sobre la ciberseguridad en la nube, con el auge de servicios cloud, la implementación de soluciones de seguridad específicas para entornos virtuales está en crecimiento. No me olvido del SASE (Secure Access Service Edge), un modelo que combina redes y seguridad en la nube, adaptado para empresas con sistemas distribuidos. Como tampoco de los sensores IoT y seguridad física conectada: La proliferación de dispositivos conectados ha impulsado sistemas de seguridad perimetral inteligente, capaces de integrar sensores, cámaras y drones para proteger infraestructuras críticas. Estos dispositivos generan datos que son analizados para prevenir intrusiones o accidentes.
Otros aspectos tecnológicamente innovadores son la automatización de operaciones de seguridad (SOAR), plataformas de automatización y orquestación permiten una respuesta más rápida y coordinada a incidentes, minimizando errores humanos. La ciberdefensa nacional es muy relevante. En este sentido, España ha reforzado su estrategia de ciberdefensa a través del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), enfocada en proteger a empresas y ciudadanos. La Comandancia Conjunta de Ciberdefensa (MCCD), como responsable de coordinar la ciberdefensa de infraestructuras militares y nacionales. Las metodologías de inteligencia, como el Open Source Intelligence (OSINT), que supone la recopilación de información de fuentes abiertas (redes sociales, foros, medios), está ganando relevancia en la inteligencia estatal y empresarial, así como la inteligencia basada en datos geoespaciales (GEOINT), por medio de herramientas avanzadas para análisis territorial y monitorización de riesgos.
Especialmente significativo es el nuevo universo de los drones y la robótica. Los drones se utilizan tanto para vigilancia como para rescate y monitoreo de infraestructuras críticas, mientras que la robótica está avanzando en seguridad autónoma, con patrullas automáticas en grandes instalaciones. En cuanto a las infraestructuras críticas y ciberseguridad OT, la protección de sistemas operativos industriales (Operational Technology, OT) en sectores como energía, transporte y agua es una prioridad. En esta área España está adoptando estándares internacionales como la norma ISO/IEC 27001 y el esquema de ciberseguridad del ENISA.
No menos importante es la formación y cultura de seguridad. Celebro que instituciones como INCIBE y universidades están promoviendo programas especializados en ciberseguridad e inteligencia. Destaco también las metodologías de simulación, como «wargaming» o ejercicios de ciberataques controlados, que son cada vez más comunes para entrenar a profesionales.
¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta su organización en este momento?
Como asesor de seguridad y riesgo, veo el intrusismo profesional como la principal amenaza. Me explico. Numerosos profesionales que no están formados en el manejo de la seguridad privada ocupan puestos de responsabilidad en la función de seguridad para los que no están capacitados. En ocasiones dicha función es manejada por agentes externos a la seguridad privada como, por ejemplo, profesionales de la seguridad pública, profesionales de mantenimiento y asuntos generales, que nada tienen que ver con nuestra profesión, y que seguramente en la suya son excelentes activos.
¿Qué oportunidades cree que surgirán en el sector en los próximos 5 años?
5 años es un plazo “eterno” en un mundo tan cambiante como el actual. Apuesto por aquellos profesionales que también estén formados y con experiencia en la gestión empresarial. Debemos entender y hablar con fluidez el lenguaje de los Clientes.
¿Qué consejo daría a los nuevos profesionales que buscan desarrollarse en este campo?
Que se formen tanto en materias de seguridad, inteligencia y geoestrategia como en la gestión empresarial. La gestión empresarial, entendiendo el lenguaje de los clientes y proveedores es fundamental para que la seguridad aporte retornos de inversión y ayude a la consecución de los objetivos de su sujeto principal: el cliente o la empresa que te contrata.
¿Cómo ve el papel de su organización en el futuro del sector?
Somos muy pequeños para que tengamos un papel en el sector, nos conformamos con poder ser útiles a nuestro segmento, a nuestros Clientes.
¿Hay algún mensaje final que desearía transmitir a nuestros lectores sobre su compromiso con el sector y su visión de futuro?
Existen teóricos que pueden aportar una respuesta más constructiva que la mía, yo soy agente práctico de la función de seguridad. Pero, con toda modestia, sigo pensando que nuestro trabajo tiene que aportar valor al de nuestros clientes, esta es la clave.
¿Cómo pueden nuestros lectores obtener más información sobre su organización o contactarle directamente?
En nuestras webs www.proarpa.es y www.leadbywords.com y el correo electrónico ricardo.sanz@proarpa.es



