Las guerras ya no son solo lo que eran, ahora son algo muy parecido a lo de siempre – un frente ‘frente’ a otro- y algo más, lo que se conoce como híbrida, que es el tradicional bombardeo y las trincheras más el uso de internet para atacar infraestructuras críticas, generar fakes y sembrar – o apoyar- estructuras de crimen organizado allá donde sea posible y donde las corrientes de inmigración juegan un rol crecientemente relevante. Tan complejo como sencillo, al mismo tiempo.
Entre las numerosas formas de delincuencia grave y organizada, algunos creen que su objetivo es desestabilizar el funcionamiento de la UE y sus Estados miembros. Esta intención de desestabilización puede centrarse en los procesos democráticos, la cohesión social, la sensación de seguridad o el Estado de derecho. En algunos casos, también puede afectar la estabilidad financiera y la prosperidad de la economía. De todo ello trata el informe Evaluación de la amenaza de la delincuencia grave y organizada en la UE (EU-SOCTA) 2025 de Europol, recién publicado.
Las amenazas híbridas abarcan diversas actividades y tácticas delictivas, como el sabotaje de infraestructuras críticas por medios digitales o físicos, el robo de información, las campañas de desinformación, los ciberataques, el tráfico de migrantes, ciertos tipos de tráfico de drogas y otras formas de delincuencia. Estas amenazas, se advierte en el informe, son “cada vez más potentes” en el volátil panorama geopolítico actual, donde múltiples crisis, desde las secuelas de la pandemia de COVID-19 hasta la guerra de agresión rusa contra Ucrania y los conflictos en curso en Oriente Medio, así como las tensiones económicas y políticas (China, Irán, Corea del Norte), “están profundizando la inestabilidad y la vulnerabilidad”. Estas tensiones brindan oportunidades para que actores de amenazas híbridas exploten las divisiones, difundan desinformación y manipulen la percepción pública. Ahí es nada.
Europol no aloja lugar a dudas, a la luz de los datos: hay un aumento de ciberataques con motivación política contra infraestructuras críticas e instituciones públicas, provenientes de Rusia y países en su área de influencia.
Estos ciberataques demuestran con precisión cómo los tres elementos fundamentales del delito se complementan, transformando por completo el panorama delictivo. Los ciberataques son cada vez más dirigidos por redes y agentes ubicados fuera de las fronteras exteriores de la UE, las plataformas y herramientas digitales proporcionan el caldo de cultivo perfecto para actividades ilícitas, y las tecnologías de vanguardia hacen que “los ataques sean más rápidos, inteligentes y devastadores que nunca”.
En este contexto, los servicios de tráfico ilícito de migrantes se ven condicionados por la interacción de una amplia gama de factores de expulsión y atracción. La instrumentalización de la migración se ha convertido en un nuevo factor muy visible en la actualidad y se prevé que se expanda aún más en el futuro.
Para los analistas de Europol, “esta es una consecuencia adicional de la guerra de agresión rusa contra Ucrania y sus implicaciones para la situación geopolítica regional y mundial”. Los actores de amenazas híbridas se aprovechan de la situación migratoria para desestabilizar a la UE y a sus Estados miembros, brindando así oportunidades de negocio adicionales a los actores delictivos en este ámbito. Si bien el tráfico ilícito de migrantes es, en gran medida, un delito transfronterizo físico, avisa Europol que “se está acelerando y se seguirá acelerando debido a los avances digitales y tecnológicos”.
Además de su dependencia de las plataformas en línea para el marketing, la contratación, la comunicación y las transferencias de dinero, un aspecto específico del tráfico ilícito de migrantes es el uso indebido de aplicaciones en línea para organizar viajes (como reservar alojamiento o trazar rutas para los migrantes irregulares). Las estrategias publicitarias de las redes criminales de tráfico de migrantes son cada vez más profesionales, mostrando cruces exitosos, en múltiples plataformas de redes sociales simultáneamente, para promocionar sus servicios a potenciales migrantes.
Un ejemplo, cita, es el tráfico ilícito de migrantes a través de Rusia y Bielorrusia hacia la UE-37. Una red criminal traficaba con migrantes irregulares desde Irak, a través de Turquía, Rusia y Bielorrusia, hacia países del norte de Europa, facilitando posteriormente movimientos secundarios hacia Alemania y el Reino Unido, los principales países de destino.
La red criminal adaptó rápidamente su modus operandi y la ruta de tráfico, en función de diversos factores como la normativa de visados, las condiciones naturales de la ruta y aprovechando la situación geopolítica. Las actividades de tráfico estaban coordinadas entre las diferentes partes de la red criminal que operaban a lo largo de la ruta. Los migrantes irregulares pagaban entre 3.000 y 5.000 euros por persona, dependiendo de los servicios prestados, directamente a las oficinas de hawala, también en criptomonedas.
Un nuevo ADN de la criminalidad
Con carácter general, la EU-SOCTA identifica tres características definitorias del panorama actual de la delincuencia grave y organizada. La primera es que la delincuencia es cada vez más desestabilizadora. La delincuencia grave y organizada ya no solo representa una amenaza para la seguridad pública, sino que afecta a los cimientos mismos de las instituciones y la sociedad de la UE.
Sus propiedades y efectos desestabilizadores se manifiestan en dos frentes. A nivel interno, mediante el lavado o la reinversión de ingresos ilícitos, la corrupción, la violencia y la explotación criminal de jóvenes delincuentes; externamente, las redes criminales operan cada vez más como agentes al servicio de actores de amenazas híbridos, una cooperación que se refuerza mutuamente.
En segundo lugar, una característica del nuevo orden criminal es que el crimen se fomenta en línea. Las infraestructuras digitales impulsan las operaciones delictivas, lo que permite que las actividades ilícitas aumenten y se adapten a una velocidad sin precedentes. Casi todas las formas de delincuencia grave y organizada dejan huella digital, ya sea como herramienta, objetivo o facilitador. Desde el ciberfraude y el ransomware hasta el narcotráfico y el blanqueo de capitales, internet se ha convertido en el principal escenario del crimen organizado.
Así, pues, las redes delictivas explotan cada vez más la infraestructura digital para ocultar sus actividades a las fuerzas del orden, mientras que los datos emergen como la nueva moneda de poder: robados, comercializados y explotados por actores delictivos.
Un nuevo marco y nuevos modos, desde la IA y las tecnologías emergentes como aceleradores de la delincuencia. Porque sí, la IA está transformando radicalmente el panorama del crimen organizado. Los delincuentes explotan rápidamente las nuevas tecnologías, utilizándolas como catalizador de la delincuencia y como motor de eficiencia. Las mismas cualidades que hacen a la IA revolucionaria (accesibilidad, adaptabilidad y sofisticación) también la convierten en una poderosa herramienta para las redes delictivas. Estas tecnologías automatizan y amplían las operaciones delictivas, haciéndolas más escalables y difíciles de detectar.
Las amenazas de más rápido crecimiento
Este ADN criminal en evolución está arraigado en las amenazas de seguridad más urgentes identificadas en el EU-SOCTA 2025. El informe destaca siete áreas clave donde las redes criminales se están volviendo más sofisticadas y peligrosas. Empezando por los ciberataques, en su mayoría ransomware, pero cada vez más ataques dirigidos contra infraestructuras críticas, gobiernos, empresas e individuos, a menudo con objetivos alineados con los Estados.
Luego están los esquemas de fraude en línea, cada vez más impulsados por la ingeniería social impulsada por inteligencia artificial y el acceso a grandes cantidades de datos, incluida información personal robada. En tercer lugar, la explotación sexual infantil en línea, con inteligencia artificial generativa que produce material de abuso sexual infantil y facilita la captación de menores en línea. En cuarto, como ya se ha apuntado, el tráfico de migrantes, con redes que cobran tarifas exorbitantes y muestran un total desprecio por la dignidad humana, aprovechándose de las crisis geopolíticas.
Un clásico perenne es el tráfico de drogas, un mercado diversificado con rutas y modus operandi cambiantes y una posible mayor propagación de la violencia y el reclutamiento de jóvenes en toda la UE. Como ocurre con el tráfico de armas de fuego, que está en expansión debido a los avances tecnológicos, los mercados en línea y la disponibilidad de armas en Europa. Por último, el delito de residuos, un sector a menudo pasado por alto pero lucrativo, en el que los delincuentes explotan negocios legítimos, lo que repercute gravemente en el medio ambiente.
Si bien algunas amenazas se desarrollan en el mundo físico, elementos de todo proceso delictivo se trasladan cada vez más a Internet: desde el reclutamiento y la comunicación hasta los sistemas de pago y la automatización impulsada por IA.
Las principales amenazas delictivas identificadas en la EU-SOCTA 2025 comparten elementos comunes que las sustentan y amplifican de diferentes maneras. Para abordarlas eficazmente, las fuerzas del orden deben tener en cuenta estos elementos transversales al diseñar estrategias para combatir la delincuencia grave y organizada.
El ADN de la delincuencia grave y organizada está “profundamente arraigado en el funcionamiento de las redes criminales”, según Europol, ya que buscan oportunidades para actuar como intermediarios de actores de amenazas híbridos en el ámbito digital y utilizan la IA y la tecnología con fines delictivos. Además, las redes criminales operan a través de las fronteras o incluso desde prisiones, adaptando sus tácticas para beneficiar sus operaciones.
Las finanzas delictivas y los métodos de lavado de dinero siguen evolucionando, y las ganancias ilícitas se canalizan cada vez más hacia un sistema financiero paralelo diseñado para proteger y aumentar el patrimonio delictivo. Las plataformas digitales y las tecnologías emergentes como la cadena de bloques facilitan este sistema, haciéndolo más resistente a las disrupciones.
La corrupción sigue siendo uno de los factores más insidiosos que facilitan la delincuencia organizada, facilitando actividades ilícitas en todos los sectores. Se ha adaptado a la era digital, donde los delincuentes se dirigen cada vez más a personas con acceso a sistemas digitales críticos y utilizan tácticas de reclutamiento digital para ampliar su alcance.
La violencia relacionada con la delincuencia organizada se está intensificando en varios Estados miembros y se está extendiendo a la sociedad en general. Esta violencia se mueve con y se ve condicionada por mercados delictivos propensos a la competencia y el conflicto. Además, se ve alimentada por herramientas de comunicación cifradas y plataformas en línea que facilitan el reclutamiento, la extorsión y la coordinación sin fronteras.
Por su parte, la explotación criminal de jóvenes delincuentes no sólo daña el tejido social, sino que también sirve como capa protectora para los líderes criminales, protegiendo a los que están en la cima de la identificación o el procesamiento. Estas tácticas de refuerzo permiten que las redes criminales se expandan, maximicen sus ganancias y fortalezcan su resiliencia, creando un ciclo que se perpetúa. “Romper este ciclo requiere que las fuerzas del orden integren estrategias dirigidas tanto a los mercados criminales clave como a los mecanismos subyacentes que los sustentan”, señala los autores del informe.
Catalina De Bolle, directora ejecutiva de Europol, comenta que las redes criminales “se han convertido en empresas criminales globales, impulsadas por la tecnología, que explotan las plataformas digitales, los flujos financieros ilícitos y la inestabilidad geopolítica para expandir su influencia”. Son, advierte, “más adaptables y peligrosas que nunca”.
Por su parte, Magnus Brunner, Comisario Europeo de Asuntos Interiores y Migración, señala que el informe de la SOCTA muestra “claramente” cómo la delincuencia grave y organizada, “y la amenaza que representa para nuestra seguridad, también está cambiando”, por lo que considera que “debemos hacer todo lo posible para proteger a la Unión Europea”.



