“He visto más tranquilo a Zelenski”, dijo Donald Trump nada más aterrizar de vuelta a casa de su viaje a Roma, donde asistió al funeral por el papa Francisco y en cuyo marco mantuvo una histórica reunión informal con el presidente ucranio, dentro de la Basílica de San Pedro. Un encuentro en el que Zelenski podría estar camino de aceptar la pérdida de territorio fijado, a día de hoy, por las líneas de frente.
Estados Unidos, cuyo presidente se muestra molesto por los constantes bombardeos sobre ciudades ucranias por parte de Rusia, está, así mismo, a punto de abandonar la mediación ante la actitud de Vladimir Putin. Esta vez sí ha puesto en el foco al presidente ruso como responsable máximo de que las negociaciones para un alto el fuego tomen forma real.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, advertía este domingo en una entrevista en la NBC que, “en general”, aunque las partes “están más cerca que en cualquier otro momento de los últimos tres años” para alcanzar un acuerdo de paz, no obstante “aún no se ha logrado”, de modo que “no podemos seguir, como dije, dedicando tiempo y recursos a este esfuerzo si no va a dar frutos”.
Rubio declinó poner fecha o un ultimátum, aunque a esto último sonó cuando dijo que “creo que esta (la que ahora empieza) será una semana crucial. Esta semana será realmente importante, en la que tendremos que decidir si queremos seguir participando en este esfuerzo o si es momento de centrarnos en otros asuntos que son igual o más importantes en algunos casos”.
En un momento dado, el periodista durante la entrevista rememoró que Rubio hace unos tres años copatrocinó un proyecto de ley del Senado que prohíbe a Estados Unidos reconocer las reclamaciones rusas sobre cualquier parte del territorio de Ucrania, y citó sus propias palabras: ‘Vladimir Putin es el verdadero agresor en esta guerra y está intentando apoderarse injustificadamente de un país democrático y soberano. Estados Unidos no puede reconocer las afirmaciones de Putin o corremos el riesgo de sentar un precedente peligroso que otros regímenes autoritarios, como el Partido Comunista Chino, podrían imitar. ¿Qué mensaje envía a China y a otros adversarios si Estados Unidos permite que Rusia conserve el territorio que reclama ilegalmente?’”.
A ello, Rubio contestó que, en este momento, “debemos ser maduros y realistas. En cualquier fin negociado de una guerra, ambas partes obtienen algo y ambas tienen que ceder algo. Esa es la realidad”. “Nadie aquí afirma que una de las partes se rendirá incondicionalmente ante la otra y pondrá fin a esto, pero por eso la diplomacia puede ser difícil y lenta, pero es la única manera de poner fin a este conflicto”, agregó, e insistió en que “no hay una solución militar para esta guerra. La única solución es un acuerdo negociado donde ambas partes tengan que ceder algo que dicen querer y dar a la otra parte algo que desearían no haber dado”.
Kursk, el frente más relevante
Entre tanto, Zelenski puso en duda la afirmación de este sábado de Putin de que habría reconquistado Kursk y afirmó que “nuestro ejército continúa operando en las regiones de Kursk y Belgorod”, reafirmando que “mantenemos nuestra presencia en Rusia”.
En su discurso diario a la nación subrayó que la 3.ª Brigada Operativa de la Guardia Nacional ha logrado resultados “particularmente buenos” en la dirección de Pokrovsk y aseguró que “mantenemos nuestras posiciones firmes para tener todas las oportunidades para una diplomacia adecuada”.
“Los rusos hablan mucho de su supuesta disposición a aceptar las propuestas estadounidenses”, agregó, pero lamentó que “hasta el momento no ha habido señales de que el ejército ruso se prepare para un silencio absoluto. Al contrario, desde Pascua, el ocupante ha reanudado su actividad de asalto habitual; por supuesto, a costa de pérdidas significativas, los rusos intentan avanzar. Y cada día de estas batallas en el frente demuestra que Rusia realmente intenta engañar al mundo —a Estados Unidos y a otros— y prolongar aún más esta guerra”, denunció.
Valoró que las reuniones del fin de semana en el Vaticano y Roma confirmaron que sus socios “comprenden lo que está sucediendo”, al tiempo que su gobierno está dispuesto a “actuar con la mayor rapidez posible en la diplomacia”, y, en este sentido, deploró que Moscú está respondiendo con misiles Shahed, misiles, artillería y nuevos ataques.
El último de ello se producía la noche del sábado, coincidiendo con al funeral del papa Francisco, donde, según su versión, Rusia lanzó cerca de 150 drones de ataque contra Ucrania. Explicó también que, desde el 11 de marzo, cuando Estados Unidos propuso un alto el fuego total e incondicional durante las negociaciones en Arabia Saudí, Rusia ha utilizado cerca de ocho mil quinientas bombas aéreas, casi doscientos misiles de diversos tipos y casi tres mil misiles Shahed, la gran mayoría de los cuales apuntaron a ciudades comunes y objetivos civiles.



