Aún resuena el eco de su discurso en el Parlamento Europeo en Estrasburgo, días después de pronunciarlo, y días después de que la presidenta de la Comisión Europea lanzara un mensaje más claro que nunca: Putin no puede ganar la guerra de Ucrania y, “para decirlo con la misma franqueza que el presidente saliente de Finlandia, Sauli Niinistö, ‘Europa tiene que despertar’ y yo añadiría que con urgencia”.
Y, aunque advirtió que “no hay que exagerar los riesgos de la guerra”, si incidió en que “hay que prepararse para ellos”. Y eso comienza con la “urgente necesidad” de reconstruir, reponer y modernizar las fuerzas armadas de los Estados miembros. Dicho en plata, por gastar más en defensa.
“Al hacerlo, Europa debe esforzarse por desarrollar y fabricar la próxima generación de capacidades operativas que ganen la batalla y garantizar que cuente con la cantidad suficiente de material y la superioridad tecnológica que podamos necesitar en el futuro. Eso significa turboalimentar nuestra capacidad industrial de defensa en los próximos cinco años”, dijo en su intervención.
Esto ocurrió el miércoles pasado, pero un día antes, el martes, la Cámara daba su visto bueno a la revisión del presupuesto a largo plazo de la UE: el marco financiero plurianual (MFP). Esto incluye el Mecanismo para Ucrania, dotado con 50.000 millones de euros, y la Plataforma de Tecnologías Estratégicas para Europa (STEP, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo es hacer que la Unión sea más independiente estratégicamente y fomentar la innovación.
Gracias a esta actualización del MFP, aprobada por 499 votos a favor, 67 en contra y 31 abstenciones, la Unión podrá responder más eficazmente a necesidades cambiantes y a imprevistos. En particular, refuerza el presupuesto de la UE para hacer frente a los retos migratorios y externos y le aporta flexibilidad. También ayuda a la Unión a prepararse ante posibles crisis.
En consonancia con las exigencias del Parlamento, la revisión introduce un mecanismo para ayudar a la UE a devolver la deuda contraída en el marco del plan de recuperación NextGenerationEU, exacerbada por la subida de los intereses. Los eurodiputados llegaron a un acuerdo con los Estados miembros sobre el presupuesto a largo plazo el 6 de febrero. El Parlamento también aprobó una resolución sobre la revisión del Reglamento MFP por 422 votos a favor, 101 en contra y 101 abstenciones.
Más gasto en defensa
En este marco, Von der Leyen lo podría haber dicho en todos los idiomas reconocidos en la UE, pero no necesariamente más alto: “En el centro de todo esto debe estar un principio sencillo: Europa debe gastar más, gastar mejor, gastar a escala europea”. Y gastar, se refiere, en la industria militar.
“En los últimos años se han hecho añicos muchas ilusiones europeas. La ilusión de que la paz es permanente. La ilusión de que la prosperidad económica podría importarle más a Putin que la destrucción de una Ucrania libre y democrática. La ilusión de que Europa por sí sola estaba haciendo lo suficiente en materia de seguridad, ya sea económica o militar, convencional o cibernética”.
“Al mirar a nuestro alrededor”, agregó, “está claro que no hay lugar para más ilusiones. Putin utilizó el dividendo de la paz para prepararse para esta guerra. Como resultado, el mundo es tan peligroso como lo ha sido durante generaciones. La brutal guerra de agresión de Rusia contra Ucrania está ahora en su tercer año y está más arraigada e intensa que nunca”.
La presidenta de la Comisión Europea extendió el mapa por el que deberíamos estar preocupados: “Estamos viendo la potencia y los peligros de una creciente y perturbadora liga de autoritarios. Corea del Norte está entregando orden tras orden de proyectiles de munición a Rusia. E Irán está proporcionando drones de ataque, y crucialmente también la tecnología detrás de ellos, para infligir daños incalculables a ciudades y ciudadanos ucranianos”.
A eso se suma la continuación de la guerra en Gaza y la desestabilización a gran escala en Oriente Próximo que, apuntan, auguró, a “una era de inseguridad y conflicto en la región y fuera de ella”.
En este punto, Von der Leyen recordó a los parlamentarios que una Europa más soberana, sobre todo en materia de defensa, “es vital para el fortalecimiento de la OTAN”. “En el fondo”, indicó, “la soberanía europea consiste en asumir la responsabilidad de lo que es vital, e incluso existencial, para nosotros. Se trata de nuestra capacidad, pero también de nuestra voluntad de defender nuestros intereses y valores por nosotros mismos”.
En este marco, saludó que los Estados miembros también han aumentado sus gastos de defensa. Sus presupuestos nacionales de defensa ya han aumentado un 20% con respecto al año pasado y la OTAN acaba de anunciar que espera que 18 de sus miembros superen el objetivo del 2% de gasto en defensa este año. No es el caso de España, que prevé que ello suceda en cinco años.
En cualquier caso, celebró que “ahora estamos gastando más conjuntamente en capacidades y proyectos comunes entre europeos”, hasta el punto de que el Fondo Europeo de Apoyo a la Paz ha movilizado 6.100 millones de euros para apoyar a las fuerzas armadas ucranianas con equipos y suministros militares letales y no letales.
Un Fondo Europeo de Defensa que está invirtiendo en capacidades de defensa avanzadas en ámbitos críticos como la marina, la tierra, el combate aéreo, los sistemas de alerta temprana basados en el espacio o la ciberseguridad, todo ello en un contexto en el que, dijo, “hemos dado grandes pasos en el crecimiento de nuestras capacidades industriales y manufactureras de defensa”.
Al respecto, anunció que en las próximas semanas se anunciarán las decisiones de adjudicación en el marco del programa ASAP, una financiación que permitirá duplicar aproximadamente la producción europea de municiones, a más de 2 millones de proyectiles al año para finales de 2025. “Todos estos avances demuestran que Europa ha comenzado a comprender la urgencia y la magnitud del reto que tenemos por delante. Pero hay mucho más por hacer. Y tenemos que movernos rápido”.
También se presentarán en las próximas semanas algunas propuestas con la primera estrategia europea de defensa industrial. Uno de los objetivos centrales de la Estrategia, y del Programa Europeo de Inversiones en materia de Defensa que la acompañará, será dar prioridad a la contratación pública conjunta en el ámbito de la defensa.
“Al igual que lo hicimos con éxito con las vacunas o, por ejemplo, con el gas natural. Esto nos ayudará a reducir la fragmentación y a aumentar la interoperabilidad. Pero para ello debemos enviar colectivamente una señal firme a la industria. Por ello, estudiaremos la forma de facilitar, por ejemplo, los acuerdos de readquisición. Necesitan seguridad y el conocimiento de que los productos serán retirados. O, por ejemplo, contratos de compra anticipada en los que proporcionamos garantías. Esto daría a nuestras empresas de la industria de defensa pedidos muy estables y, lo que es más importante, previsibilidad a largo plazo”.
Por tanto, la Europa de hoy se propone aumentar el apoyo a la intensificación industrial, como está haciendo ahora con las municiones, principal urgencia de Ucrania. En este contexto, anunció una Oficina de Innovación en Defensa en Kiev lo que, apuntó, acercará a Ucrania cada vez más a Europa y permitirá a todos los Estados miembros aprovechar la experiencia y los conocimientos técnicos de Ucrania en materia de innovación en materia de defensa industrial.
La industria de la defensa en Europa, concluyó, necesita acceso al capital por lo que animó a los prestamistas públicos y privados a que apoyen a la industria de defensa europea y, en particular, a las pequeñas y medianas empresas. “También en el ámbito de la defensa, las pequeñas y medianas empresas son la columna vertebral de nuestra industria. Son el motor de la innovación y un factor decisivo en el mercado único”.
En última instancia, se trata de que Europa asuma la responsabilidad de su propia seguridad. “Con o sin el apoyo de nuestros socios, no podemos dejar que Rusia gane. Y el costo de la inseguridad –el costo de una victoria rusa– es mucho mayor que cualquier ahorro que pudiéramos hacer ahora. Por eso ha llegado el momento de que Europa dé un paso adelante”.
Las ayudas europeas que llegan a Ucrania
Hace dos años, Putin lanzó una guerra de agresión contra Ucrania, desafiando las aspiraciones de los ucranianos de un futuro mejor y de acercarse a la UE. Este fue un ataque, no sólo contra Ucrania, sino contra la libertad, la autodeterminación y la democracia. Ucrania, no obstante, ha demostrado una resiliencia notable ante este brutal ataque.
En los últimos dos años, la UE ha brindado un amplio apoyo por valor de más de 88 mil millones de euros a Ucrania, que abarca ayuda económica, militar, financiera y humanitaria, así como asistencia en diversos sectores. Continúa trabajando con socios internacionales para garantizar que Ucrania reciba apoyo y hacer que Rusia rinda cuentas por sus acciones. El mensaje de Europa es claro: apoya a Ucrania hoy y en el futuro.
Entre otras de las principales cifras, destacan los 43.400 millones de euros puestos a disposición por el Equipo Europa para apoyar la resiliencia económica, social y financiera general de Ucrania; 28 mil millones de euros en medidas de asistencia militar, incluidos 6.100 millones de euros movilizados en el marco del Fondo Europeo de Paz; hasta 17 mil millones de euros en ayuda a los Estados miembros a atender las necesidades de los ucranianos que huyen de la guerra a la UE y 50 mil millones de euros, que comprende la nueva financiación para el período 2024-2027 en camino a través del Mecanismo para Ucrania.
A eso se suma que el camino de Ucrania hacia la membresía en la UE ha experimentado avances significativos, lo que refleja la voluntad de su pueblo de realizar reformas democráticas. En diciembre de 2023, los líderes de la UE decidieron iniciar conversaciones de adhesión con Ucrania, respondiendo al compromiso de Ucrania de impulsar reformas. Incluso en tiempos de guerra, el país siguió avanzando e introduciendo reformas, desde nueva legislación para ampliar los derechos de las minorías nacionales hasta mejorar el sistema judicial y garantizar controles y equilibrios del poder.



