Emmanuel Macron compareció, en apariencia, satisfecho, al término de la reunión de este jueves en París de la Coalición de Voluntarios, el grupo formado por una treintena de países que apoyan a Ucrania en su guerra con Rusia, e incluso adelantó que la mayoría de ellos, más de una veintena, se habrían comprometido a participar militarmente con tropas propias «por tierra, mar y aire» en favor de Ucrania, toda vez que concluya la guerra. Pero luego se han ido produciendo, en cascada, las precisiones, de modo que solo Francia y casi Reino Unido serían los únicos países que realmente desplegarían sus soldados en suelo ucranio.
La cita fue convocada por Emmanuel Macron y Keir Starmer, con la presencia de altos representantes de la OTAN, el Consejo Europeo y la Comisión Europea, además del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, y aliados como Turquía y Canadá, y que hubo de contar con Pedro Sánchez por videoconferencia al averiarse el avión Falcon con el que debía viajar.
En definitiva, Francia y Reino Unido son los únicos miembros de la coalición que han confirmado oficialmente su disposición a aportar tropas como parte de la fuerza de seguridad, según declaraciones del propio Macron. Estas naciones han sido los impulsores principales de la iniciativa y cuentan con capacidad militar y respaldo político para avanzar en esa dirección.
Por su parte, Suecia, Dinamarca y Australia han manifestado públicamente su disposición a estudiar el envío de tropas, si bien no se ha confirmado ningún compromiso firme. Bélgica indicó que sería “lógico” participar si Europa decidiera llevar a cabo el despliegue.
En el lado más opuesto, Polonia y Grecia, a pesar de ser Estados con elevados presupuestos en Defensa, han descartado la posibilidad de enviar tropas al suelo ucraniano, debido a las amenazas regionales (respectivamente Bielorrusia y Turquía). Italia, bajo el liderazgo de Giorgia Meloni, también ha rechazado la participación de sus tropas en el despliegue, cuestionando la eficacia y viabilidad del plan.
Con todo, los trabajos técnicos concluyeron con firmeza, presentando tres propuestas claras para garantizar la soberanía de Ucrania en caso de un alto el fuego: En primer lugar el despliegue de tropas de disuasión en territorio ucraniano; en segundo lugar patrullas aéreas sobre puntos estratégicos y en tercer lugar una fuerza naval destinada a desminar el mar Negro y asegurar las rutas marítimas.
Estas medidas, ahora listas para su refrendo político, buscan responder a escenarios diversos e incluso considerar la posibilidad de un ataque ruso contra las fuerzas desplegadas.
Macron y Starmer afirmaron que la Coalición ya está “madura” y “preparada” para activar sus planes en las horas posteriores a un alto el fuego. La estructura fijada comprende un cuartel general «operativo multinacional» con rotación: París será la sede inicial y Londres lo reemplazará doce meses después. Además, en Kiev se establecerá una célula de coordinación dirigida por un militar británico, encargada del despliegue sobre el terreno.
El nacimiento potencial de la llamada Fuerza Multinacional Ucrania (MFU, por sus siglas en inglés) se perfila como un apoyo decisivo para regenerar las fuerzas terrestres ucranianas, garantizar la policía aérea, asegurar los mares mediante acciones de desminado y restablecer la conectividad aérea y marítima internacional.
Seguridad integral: aire, tierra y mar
El secretario de Defensa británico, John Healey, presidió otro pilar clave en Bruselas: una reunión de ministros de Defensa, donde se afirmó que la planificación es real, sustancial y con objetivos claros. Las prioridades operativas definidas fueron garantizar seguridad en el aire, asegurar control en el mar, apoyar a las fuerzas ucranianas sobre el terreno y potenciar el carácter disuasorio del Ejército de Ucrania.
La Coalición se comprometió a mantener presión sobre Moscú, reforzar el apoyo militar y reforzar la solidez estratégica de Ucrania. Los acuerdos alcanzados cristalizan la voluntad europea de liderar la futura estabilidad ucraniana, incluso sin plena implicación de Estados Unidos. Macron dejó claro que estas garantías no deberían depender exclusivamente de EE.UU.
Además, los jefes militares de Francia, Reino Unido y Alemania planean visitar Kiev para coordinar el apoyo directo al Ejército ucraniano, y una posible votación parlamentaria británica quedó ante la posibilidad de desplegar tropas en suelo ucraniano.
La reunión de este jueves en París consolidó una Coalición de Voluntarios cohesionada, técnica y políticamente preparada. Con estructuras operativas claras, planes de despliegue definidos, y una estrategia integral que abarca aire, tierra y mar, los aliados europeos demuestran estar dispuestos a garantizar una paz duradera y creíble en Ucrania, aun en ausencia de un respaldo total de Estados Unidos.

Por su parte, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha puesto de relieve la «importancia de mantener la presión sobre Rusia» para que acepte un alto el fuego y, de este modo, «avanzar hacia una paz justa y duradera», según informa Moncloa. Asimismo, ha compartido con el resto de líderes la necesidad de contar con el pueblo ucraniano para alcanzar un acuerdo sobre Ucrania; en este sentido, Sánchez ha destacado que «tampoco se puede discutir sobre la seguridad en Europa sin contar con la voz de los europeos».



