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miércoles, julio 29, 2026

Ucrania empieza a tomar color

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Luis Miguel Belda
Luis Miguel Belda
Periodista y Máster en Seguridad, Defensa y Geoestrategia

Solo Donald Trump esperaba, hace ya más de medio año, cuando se sentó en la Casa Blanca, que acabar con la Guerra en Ucrania era cosa de un abrir y cerrar de ojos. La historia, sobre la base de su propia cronología y el devenir de los acontecimientos, buena parte de ellos imprevisibles, marca sus propios tiempos, y eso es lo que ha ocurrido, lo que está ocurriendo.

No estoy muy seguro de que Donald Trump y Vladimir Putin sean en realidad unos verdaderos amiguetes, como diría nuestro ‘Torrente’, y, a la luz del balance de los últimos días en torno al mayor conflicto bélico en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, convierte al controvertido mandatario estadounidense en algo más que un rudimentario tratante inmobiliario.

Ya se sabe que Trump, como ningún líder mundial, opera solo, y que cuenta con un mastodóntico equipo de asesores que le guiará por el camino más acertado en cada momento, pero cabe pensar que ningún asesor sugirió a Trump aplaudir a Putin cuando este bajó del avión en Alaska ni le escribió las humorísticas frases en torno al traje negro que vestía Zelenski en su segundo encuentro en la Casa Blanca, este lunes, después de aquel morrocotudo lío de la primera vez.

Va a ser que Trump tiene un no sé qué, como aquel Reagan que, de haber vivido los tiempos de hoy, sería objeto de meme tras meme: un actor de segunda presidente de los Estados Unidos ¿alguien recuerda aquellos años? Reagan logró, con sus singulares ademanes, cambiar la historia.

No digo que Trump vaya a hacer lo mismo ahora, pero ¿quién se atreve a sentenciar lo contrario? Porque poner fin a la guerra en Ucrania, si es que eso ocurre en el muy corto plazo, va a ser un cambio en la historia europea y de toda una generación. Y, hasta donde yo sé, solo ese extraño político que es Trump ha logrado hasta ahora reunirse con los actores principales de esta lamentable batalla.

¿Que un acuerdo tendrá fatales consecuencias para las partes y, en apariencia, más para una que para otra? ¿Cuándo no ha sido así siempre a lo largo de la historia? ¿Ya no está siéndolo, de algún modo, en el estado actual de la cuestión? Una paz a cualquier precio, no. Claro que no, pero ya lo contábamos en este mismo diario hace pocas horas: la realidad es que el Donbás, que apunta ser el territorio del que Zelenski va a tener que despedirse casi con bastante seguridad, está lo suficientemente dividido social, cultural y lingüísticamente hablando que podría resultar que su población no tardara más de una generación en asimilarse como rusa. De Crimea, lo mismo o más.

El fondo, que es el fin de la guerra y el que no haya más víctimas, asoma como la prioridad, por encima, si cabe, de la humillación para Zelenski de tener que despedirse de una parte de su país… de la humillación para la propia Europa que le ha apoyado con muy pocas fisuras, que se sentirá casi del mismo modo ¿Para qué tanto esfuerzo si al final el oso se saldrá con la suya? Este analista no se siente capaz de contestar esta pregunta, pero me gusta pensar que los jóvenes rusos que están siendo reclutados a la fuerza para morir en el frente como cobayas sean los que, con el fin de todo esto, terminen por propiciar el cambio que toda Europa espera.

Crónica de urgencia de una reunión anunciada

El encuentro de este lunes reunió a Trump, Zelenski y líderes de países como Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, además de representantes de la Comisión Europea y la OTAN. Fue la primera reunión directa entre Trump y Zelenski en meses, y llegó justo después del reciente summit entre Trump y Putin. El clima en comparación con encuentros previos —como el controvertido de febrero— fue marcadamente más cordial. Trump adoptó un tono diplomático, alabó a Zelenski y evitó declaraciones provocativas.

Imagen: Casa Blanca

Resultados principales

  1. Garantías de seguridad a Ucrania
    Trump ofreció una “muy buena protección”, comparada con un mecanismo al estilo de seguridad colectiva similar al artículo 5 de la OTAN. Esto fue calificado como un posible avance significativo por líderes como el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
  2. Plan para reunión entre Zelenski, Putin y Trump
    Se acordó avanzar hacia una reunión trilateral entre los tres líderes. Trump la presentó como un “gran avance”, aunque el Kremlin aún no ha confirmado su participación.
  3. Iniciativa europea y respaldo financiero-militar
    Europa se comprometió a participar en una “coalición de los dispuestos” para ofrecer garantías de seguridad. Además, se plantea que Ucrania adquiera entre 90.000 y 100.000 millones de dólares en armamento estadounidense, financiado por países europeos.
  4. Debate sobre un alto el fuego
    Mientras líderes europeos abogaban por un alto el fuego como condición previa a cualquier negociación, Trump lo descartó inicialmente, aunque luego suavizó su posición tras conversaciones con Putin.
  5. Temas humanitarios y simbólicos
    Se abordaron asuntos humanitarios urgentes, como la liberación de niños ucranianos secuestrados. Zelenski mostró disposición a dialogar directamente con Putin y se mostró optimista de que las garantías de seguridad se definirían en unos 10 días.

Interpretación y consecuencias

Este foro representa un cambio de tono en la postura estadounidense. Trump, que meses antes había cuestionado la legitimidad de Zelenski para negociar, ahora muestra una faceta más diplomática y de negociación.

Sin embargo, persisten tensiones subyacentes:

  • Desconfianza europea: hay cautela sobre si Trump realmente presionará a Putin o adoptará posiciones blandas sin exigir un alto el fuego.
  • Voluntad europea de actuar por separado: se percibe que Europa está lista para avanzar con sus propios mecanismos si EE.UU. no cumple.

En definitiva, la cumbre en la Casa Blanca constituye un momento diplomático clave, con promesas de seguridad, pasos hacia posibles encuentros trilaterales y una Europa activa respaldando a Ucrania. El verdadero impacto dependerá ahora de la implementación de estas promesas y de la voluntad real de negociación por parte de Rusia.

En el capítulo de valoraciones, el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer calificó las conversaciones como “constructivas y prometedoras”, destacando que se habían abierto “nuevas posibilidades reales para la seguridad de Ucrania”. Londres, uno de los aliados más firmes de Kiev, subrayó que la cooperación transatlántica debía mantenerse y que la “protección estilo OTAN” ofrecida por Trump debía traducirse en compromisos verificables. Starmer insistió en que el alto el fuego debía formar parte de cualquier negociación con Moscú, un punto en el que Trump no se mostró tan alineado.

El francés Emmanuel Macron adoptó un tono pragmático. Reconoció que Trump había mostrado una “nueva disposición al diálogo” y lo calificó como “un giro positivo respecto a meses anteriores”. Sin embargo, desde París se remarcó que no bastaba con promesas, y que Europa debía prepararse para respaldar sola a Ucrania si Washington optaba por dar un paso atrás. Diplomáticos franceses señalaron que la UE no podía ser “rehén de la volatilidad de la política estadounidense”.

Friedrich Merz fue más escéptico. El canciller alemán, presionado por una opinión pública dividida sobre el apoyo a Ucrania, afirmó que la cumbre fue “un paso en la dirección correcta”, pero advirtió que las palabras de Trump no equivalían a un tratado de seguridad real. Berlín apuesta por reforzar el marco europeo de defensa y teme que la estrategia de Trump se quede en gestos mediáticos.

Por su parte, la primera ministra italiana Giorgia Meloni se alineó estrechamente con Washington. Mostró entusiasmo por la idea de una “coalición de los dispuestos” y aseguró que Roma participaría en el financiamiento de armamento estadounidense para Kiev. Para Meloni, la prioridad es mantener a EE.UU. en el centro del esquema de seguridad, aunque esto implique depender de la visión personal de Trump.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión, destacó que “Europa está más unida que nunca en torno a Ucrania”, pero dejó claro que el bloque no delegará totalmente en Trump. Desde la OTAN, su secretario general Mark Rutte habló de “progreso sustancial” y saludó la posibilidad de un mecanismo de seguridad más cercano a las obligaciones de defensa colectiva.

En conjunto, Europa salió de Washington con un tono más confiado, pero también con la conciencia de que la volatilidad de Trump exige mantener planes propios en paralelo.

Plan militar y financiero: un paquete histórico

Uno de los puntos más concretos de la cumbre fue la definición de un paquete militar-financiero sin precedentes, diseñado para reforzar la capacidad defensiva de Ucrania y enviar un mensaje claro a Moscú. Se acordó que Ucrania podrá acceder a entre 90.000 y 100.000 millones de dólares en armamento de última generación. El paquete incluye:

  • Sistemas antiaéreos avanzados Patriot y NASAMS.
  • Misiles de largo alcance ATACMS y Storm Shadow.
  • Tanques Abrams adicionales y vehículos blindados de transporte.
  • Sistemas de drones de ataque y defensa electrónica.
  • Munición de artillería en grandes cantidades.

El objetivo, según Zelenski, es fortalecer la defensa aérea y recuperar capacidad ofensiva limitada para negociar desde una posición más sólida. Los fondos no saldrán en su mayoría del presupuesto estadounidense, sino que serán financiados por países europeos, con contribuciones escalonadas:

  • Alemania y Francia asumirán los tramos más altos, alrededor de 20.000 millones cada uno.
  • Italia y Reino Unido aportarán entre 10.000 y 15.000 millones.
  • Otros países de la UE completarán el resto mediante un mecanismo común de garantías financieras.

Esto supone una fórmula novedosa: Europa paga, Estados Unidos provee el material militar. Para Trump, este esquema refuerza su narrativa de que Europa debe “pagar su parte justa” en la defensa del continente.

Y, aunque no se concretó un tratado formal, se habló de un “pacto de defensa escalonado” que podría incluir:

  • Presencia rotatoria de tropas europeas en el oeste de Ucrania para entrenamiento y logística.
  • Mecanismos de respuesta rápida en caso de ataques masivos contra Kiev.
  • Refuerzo de la inteligencia compartida y ciberseguridad.

Zelenski declaró que espera que estas garantías se definan en un plazo de 10 días, lo que generó expectativas de un próximo anuncio conjunto. Como agua de mayo lo espera el mundo.

Luis Miguel Belda es Periodista y Máster en Seguridad, Defensa y Geoestrategia

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