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martes, julio 28, 2026

El mundo islámico advierte de represalias a Israel

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Los líderes de los Estados miembros de la Liga Árabe y de la Organización de Cooperación Islámica (OCI) aprobaron este lunes en Doha un comunicado conjunto en el que condenan “en los términos más enérgicos” el ataque israelí contra la capital catarí y expresan su “plena y absoluta solidaridad” con el país del Golfo. La declaración, adoptada al término de la Cumbre Árabe-Islámica de Emergencia, marca un posicionamiento histórico de unidad frente a lo que califican de “violación flagrante del derecho internacional y de la soberanía de un Estado miembro de la ONU”.

El comunicado dedica buena parte de su texto a condenar el ataque del pasado día 9, en el que Israel bombardeó un barrio residencial de Doha, causando víctimas mortales —entre ellas un ciudadano catarí— y dañando instalaciones que albergaban delegaciones de mediación, además de escuelas, guarderías y sedes diplomáticas. Ese ataque lo justificó Israel en que reunía a líderes de la organización terrorista Hamás. Los jefes de Estado lo calificaron como una “grave escalada” que amenaza la paz y la seguridad regional e internacional, y advirtieron que el atentado “constituye un ataque contra todos los Estados árabes e islámicos”.

El bloque regional anunció su respaldo total a las medidas que Catar decida adoptar “para salvaguardar su seguridad, soberanía y estabilidad”, en línea con la Carta de las Naciones Unidas. Los países llamaron a la comunidad internacional a condenar de forma categórica el ataque y a adoptar medidas disuasorias para evitar nuevas agresiones.

La cumbre subrayó que la agresión israelí no solo constituye una violación territorial, sino que también atenta contra los esfuerzos internacionales de mediación, ya que Catar ha sido un actor central en las negociaciones para lograr un alto el fuego en Gaza y la liberación de rehenes. “Atacar un lugar neutral de mediación socava los procesos de paz”, advierte el documento, responsabilizando directamente a Israel de poner en riesgo los intentos de desescalar el conflicto en la región.

Los mandatarios elogiaron la respuesta “civilizada y responsable” de Catar tras el ataque y su apego al derecho internacional, al tiempo que reafirmaron su apoyo a las iniciativas diplomáticas de Doha junto a Egipto y Estados Unidos para detener la guerra en Gaza.

Los firmantes alertaron de que la falta de rendición de cuentas a Israel “envalentona” sus agresiones y debilita el sistema de justicia internacional. Por ello, hicieron un llamamiento a todos los Estados para que adopten medidas legales y políticas, incluyendo sanciones, suspensión del suministro de armas y revisión de relaciones diplomáticas y económicas.

Incluso se planteó que los países de la OCI evalúen si la membresía de Israel en Naciones Unidas sigue siendo compatible con la Carta de la ONU, a la luz de sus violaciones sistemáticas de resoluciones y de su “desprecio persistente por el derecho internacional”.

El comunicado dedica varios puntos a reafirmar el compromiso inquebrantable de los países árabes e islámicos con la causa palestina. Los líderes reiteraron la necesidad de poner fin a la ocupación israelí de todos los territorios árabes ocupados en 1967, establecer un Estado palestino con capital en Jerusalén Este y poner en marcha un plan integral de reconstrucción de Gaza “lo antes posible”, una vez se logre el alto el fuego.

Además, calificaron de crímenes de guerra las políticas de asedio, hambre y privación de medicinas a civiles en Gaza, e instaron a garantizar la entrada inmediata de ayuda humanitaria. También advirtieron de las consecuencias “catastróficas” de cualquier intento israelí de anexar territorios palestinos.

Una agenda para la seguridad regional

Más allá de la coyuntura, la cumbre aprobó respaldar una “visión compartida de seguridad y cooperación regional”, que aboga por la unidad de los Estados árabes e islámicos para afrontar amenazas comunes, promover la no injerencia en asuntos internos y garantizar que Oriente Medio se libere de armas nucleares y de destrucción masiva.

Los líderes también pidieron al Consejo de Seguridad de la ONU establecer un calendario vinculante para poner fin a la ocupación israelí, y alentaron a los países miembros de la Corte Penal Internacional a ejecutar las órdenes de arresto contra responsables de crímenes en Palestina.

La cumbre concluyó con un reconocimiento explícito al emir Tamim bin Hamad Al Thani por su hospitalidad y liderazgo, y con un llamado a mantener la coordinación política y diplomática entre los países árabes e islámicos para asegurar que esta agresión no quede impune. “Nuestra unidad es la mejor respuesta”, reza el texto final, que busca enviar un mensaje de cohesión regional frente a los desafíos de seguridad que enfrenta Oriente Medio.

La declaración aprobada en Doha por la Cumbre Árabe-Islámica de Emergencia sobre la Agresión Israelí contra el Estado de Catar reza textualmente lo siguiente:

“Nosotros, los Líderes de los Estados y Gobiernos de la Liga de los Estados Árabes y de la Organización de Cooperación Islámica, reunidos hoy, lunes 22 de Rabiʿ al-Awwal de 1447 AH, correspondiente al 15 de septiembre de 2025, en la capital catarí, Doha, por invitación de Su Alteza el Jeque Tamim bin Hamad Al Thani, Emir del Estado de Catar, y bajo su presidencia, para discutir la agresión israelí contra el Estado de Catar y expresar nuestra posición unificada de condena, así como nuestra plena solidaridad con el hermano Estado de Catar,

Expresando nuestra profunda gratitud y aprecio a Su Alteza el Jeque Tamim bin Hamad Al Thani, Emir del Estado de Catar, por su generosa hospitalidad, y al hermano Estado de Catar por la excelente organización,

Guiados por los principios de las Cartas de la Liga de los Estados Árabes y de la Organización de Cooperación Islámica, y recordando los principios básicos de la Carta de las Naciones Unidas, en particular el Artículo 2(4), que prohíbe la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado,

Recordando todas las resoluciones pertinentes adoptadas por la Organización de Cooperación Islámica y la Liga de los Estados Árabes en las últimas décadas, que rechazan la agresión contra los Estados Miembros y afirman la solidaridad árabe e islámica, así como la seguridad de los Estados árabes e islámicos frente a amenazas externas, incluidas aquellas relacionadas con la Causa Palestina,

Reafirmando nuestro compromiso inquebrantable con la soberanía, independencia y seguridad de todos los Estados Miembros de la Liga de los Estados Árabes y de la Organización de Cooperación Islámica, y recordando nuestro deber colectivo de responder a esta agresión en defensa de nuestra seguridad común, reiteramos nuestro rechazo categórico a cualquier infracción contra la seguridad de cualquiera de nuestros Estados, condenamos firmemente cualquier agresión que los tenga como objetivo, y reafirmamos nuestra solidaridad absoluta y constante para enfrentar todo aquello que amenace su seguridad y estabilidad,

Tomando nota de la reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebrada el 11 de septiembre de 2025, que presenció un consenso en condenar el ataque israelí como una violación de la paz y la seguridad internacionales, y acogiendo con beneplácito la declaración de prensa emitida por el Consejo, que condenó el ataque, expresó solidaridad con el Estado de Catar y apoyó el papel vital que Catar continúa desempeñando en los esfuerzos de mediación en la región, junto con Egipto y Estados Unidos, reafirmando el respeto por la soberanía y la integridad territorial del Estado de Catar, en consonancia con los principios de la Carta de la ONU,

Subrayando que la ausencia de rendición de cuentas a nivel internacional, y el silencio de la comunidad internacional frente a las repetidas violaciones de Israel, han envalentonado a Israel para persistir en sus agresiones y profundizar sus flagrantes violaciones del derecho internacional y de la legitimidad internacional, perpetuando así una política de impunidad, debilitando el sistema de justicia internacional y amenazando con desmantelar el orden mundial basado en normas, lo que supone una amenaza directa para la paz y la seguridad regional e internacional,

Reafirmando nuestro apoyo absoluto al hermano Estado de Catar, su seguridad, estabilidad, soberanía y la seguridad de sus ciudadanos, declaramos nuestra posición unida junto a Catar para enfrentar esta agresión, que consideramos una violación flagrante de su soberanía, una violación manifiesta del derecho internacional y una grave amenaza para la paz y la seguridad regional e internacional,

Decidimos lo siguiente:

Reafirmar que la flagrante agresión israelí contra el hermano Estado de Catar, así como las continuas prácticas agresivas de Israel —incluidos crímenes de genocidio, limpieza étnica, hambre y asedio, así como actividades de asentamientos y políticas expansionistas— socavan las perspectivas de paz y de coexistencia pacífica en la región.

Condenar, en los términos más enérgicos, el cobarde e ilegal ataque perpetrado por Israel el 9 de septiembre de 2025 contra un barrio residencial de la capital catarí, Doha, que incluía instalaciones designadas por el Estado para albergar delegaciones de negociación en el marco de los múltiples esfuerzos de mediación de Catar, además de varias escuelas, guarderías y misiones diplomáticas, causando mártires —entre ellos un ciudadano catarí— y heridos entre la población civil. Este ataque constituye un acto flagrante de agresión contra un Estado árabe e islámico, miembro de las Naciones Unidas, representa una grave escalada que expone la agresividad del Gobierno israelí extremista y se suma a su historial delictivo que amenaza la paz y la seguridad regional e internacional.

Reafirmar la solidaridad absoluta con el Estado de Catar frente a esta agresión, que constituye una agresión contra todos los Estados árabes e islámicos, y apoyar firmemente a Catar en todas las medidas que pueda adoptar en respuesta a esta traicionera agresión israelí para salvaguardar su seguridad, soberanía, estabilidad y la seguridad de sus ciudadanos y residentes, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.

Reafirmar que esta agresión contra territorio catarí, un Estado que actúa como mediador principal en los esfuerzos para asegurar un alto el fuego y poner fin a la guerra en Gaza, así como para liberar rehenes y prisioneros, constituye una grave escalada y un atentado contra los esfuerzos diplomáticos para restaurar la paz. Tal ataque contra un lugar neutral de mediación no solo viola la soberanía de Catar, sino que también socava los procesos internacionales de mediación y de consolidación de la paz. Israel tiene plena responsabilidad por este ataque.

Elogiar la postura civilizada, sabia y responsable adoptada por el Estado de Catar al abordar esta agresión traicionera, su firme adhesión al derecho internacional y su insistencia en defender su soberanía, su seguridad y sus derechos por todos los medios legítimos.

Apoyar los esfuerzos de los Estados involucrados en mediación, en particular el Estado de Catar, la República Árabe de Egipto y los Estados Unidos de América, para poner fin a la agresión contra la Franja de Gaza, y en este contexto, reafirmar el papel constructivo desempeñado por Catar y sus valiosos esfuerzos de mediación, cuyos impactos positivos respaldan los intentos de establecer seguridad, estabilidad y paz; alabar las múltiples iniciativas de Catar a nivel regional e internacional, especialmente en los campos de la asistencia humanitaria y el apoyo a la educación en países en desarrollo y pobres, lo que refuerza su posición como socio activo y comprometido con la paz y el desarrollo.

Reafirmar el rechazo categórico de cualquier intento de justificar esta agresión bajo cualquier pretexto, subrayando que constituye una violación flagrante del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas, y que ataca directamente los esfuerzos de mediación en curso para detener la agresión en Gaza, minando los intentos serios de alcanzar una solución política justa y global que ponga fin a la ocupación y garantice los derechos inalienables del pueblo palestino.

Rechazar categóricamente las repetidas amenazas israelíes de posibles nuevos ataques contra el Estado de Catar o contra cualquier Estado árabe o islámico, considerando dichas amenazas como provocaciones y como una grave escalada que amenaza la paz y la seguridad internacionales, e instar a la comunidad internacional a condenarlas en los términos más enérgicos y a tomar medidas disuasorias para detenerlas.

Acoger con beneplácito la adopción por parte del Consejo de la Liga de los Estados Árabes, a nivel ministerial, de la resolución titulada “Visión Compartida para la Seguridad y la Cooperación en la Región” y, en este contexto, reafirmar el concepto de seguridad colectiva y destino compartido de los Estados árabes e islámicos, la necesidad de unidad para enfrentar desafíos y amenazas comunes, y la importancia de comenzar a implementar los mecanismos requeridos. Subrayamos que cualquier arreglo regional futuro debe consagrar los principios del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas, las relaciones de buena vecindad, el respeto de la soberanía, la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, la igualdad de derechos y deberes sin preferencia de un Estado sobre otro, la solución de controversias por medios pacíficos y la renuncia al uso de la fuerza, destacando la necesidad de poner fin a la ocupación israelí de todos los territorios árabes, establecer el Estado de Palestina en las líneas del 4 de junio de 1967 y liberar Oriente Medio de armas nucleares y de destrucción masiva.

Reafirmar la necesidad de enfrentar los intentos de Israel de imponer un nuevo hecho consumado en la región, que constituye una amenaza directa para la estabilidad y la seguridad regional e internacional, y la necesidad de resistirlos.

Reafirmar la condena de cualquier intento israelí de desplazar por la fuerza al pueblo palestino, bajo cualquier pretexto o designación, de sus territorios ocupados de 1967, considerando tales actos como crímenes de lesa humanidad, violaciones flagrantes del derecho internacional y del derecho internacional humanitario, y como una política de limpieza étnica totalmente rechazada. En este contexto, subrayar la necesidad de implementar el plan árabe-islámico de reconstrucción, tanto en su dimensión política como técnica, y lanzar la reconstrucción de la Franja de Gaza lo antes posible, llamando a los donantes internacionales a proporcionar el apoyo necesario y exhortando su participación activa en la próxima Conferencia de Reconstrucción de Gaza que se celebrará en El Cairo una vez asegurado el alto el fuego.

Condenar las políticas israelíes que han causado una catástrofe humanitaria sin precedentes, en la que el asedio, el hambre y la privación de alimentos y medicinas a civiles son utilizados como armas de guerra contra el pueblo palestino, en violación flagrante del derecho internacional humanitario y de las Convenciones de Ginebra; subrayar que estas prácticas constituyen crímenes de guerra que requieren acción internacional urgente para ponerles fin y garantizar la entrada inmediata, segura y sin obstáculos de asistencia humanitaria en todas las partes del territorio palestino ocupado.

Advertir de las consecuencias catastróficas de cualquier decisión de Israel, como potencia ocupante, de anexar cualquier parte del territorio palestino ocupado, rechazando tal medida como un asalto flagrante a los derechos históricos y legales del pueblo palestino, una violación de la Carta de las Naciones Unidas, de los principios del derecho internacional y de las resoluciones pertinentes de la ONU, así como una anulación de todos los esfuerzos por lograr una paz justa y global en la región.

Reafirmar la necesidad de que la comunidad internacional actúe de manera urgente para detener las repetidas agresiones de Israel en la región y poner fin a sus continuas violaciones de la soberanía, seguridad y estabilidad de los Estados, en el marco del respeto al derecho internacional y las resoluciones de legitimidad internacional pertinentes, advirtiendo de las graves consecuencias de la inacción internacional para frenar la agresividad israelí, incluidas su agresión contra el hermano Estado de Catar, su brutal ofensiva en curso contra la Franja de Gaza, sus prácticas ilegales de asentamientos en Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental, y sus continuas agresiones contra Estados de la región, como la República Libanesa, la República Árabe Siria y la República Islámica de Irán, todas ellas constituyendo violaciones flagrantes del derecho internacional y de la soberanía de los Estados.

Llamar a todos los Estados a adoptar todas las medidas legales y efectivas posibles para impedir que Israel continúe sus acciones contra el pueblo palestino, incluido el apoyo a los esfuerzos para poner fin a su impunidad, hacerlo responsable de sus violaciones y crímenes, imponer sanciones, suspender el suministro o tránsito de armas, municiones y materiales militares —incluidos artículos de doble uso—, revisar las relaciones diplomáticas y económicas con dicho Estado e iniciar procedimientos legales en su contra.

Instar a los Estados miembros de la Organización de Cooperación Islámica a examinar hasta qué punto la membresía de Israel en las Naciones Unidas es consistente con la Carta, a la luz de sus claras violaciones de las condiciones de membresía y de su persistente desprecio por las resoluciones de la ONU, y coordinar esfuerzos encaminados a suspender la membresía de Israel en las Naciones Unidas.

Reafirmar la importancia del compromiso con la legitimidad internacional y con las resoluciones pertinentes de la ONU como referencia fundamental para lograr la paz y la seguridad internacionales, y rechazar la retórica israelí que explota y promueve la islamofobia para justificar la continuación de sus violaciones y de sus políticas fuera del marco del derecho internacional, incluidos los proyectos de exterminio y asentamientos en Cisjordania, así como los intentos de distorsionar la imagen de los Estados árabes e islámicos.

Acoger con satisfacción la adopción por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas de la “Declaración de Nueva York” sobre la implementación de la solución de dos Estados y el establecimiento de un Estado palestino independiente, como una clara expresión de la voluntad internacional que respalda los derechos legítimos del pueblo palestino, principalmente su derecho a establecer su Estado independiente en las líneas del 4 de junio de 1967, con Jerusalén Este como su capital; y elogiar los esfuerzos realizados por el Reino de Arabia Saudita y la República Francesa, que contribuyeron a la adopción de esta declaración.

Acoger con satisfacción la convocatoria de la Conferencia sobre la Solución de Dos Estados, copresidida por el Reino de Arabia Saudita y la República Francesa, que se celebrará el 22 de septiembre de 2025 en Nueva York, e instar a los esfuerzos concertados de la comunidad internacional para garantizar el amplio reconocimiento del Estado palestino independiente con Al-Quds Oriental como su capital.

Elogiar el papel fundamental desempeñado por los representantes de los Estados árabes e islámicos miembros del Consejo de Seguridad, en particular Argelia, Somalia y Pakistán, en la defensa de la causa palestina, en el cese de la agresión israelí en la Franja de Gaza, en la consecución del alto el fuego y en el impulso para lograr la membresía plena de Palestina en la ONU. También valoramos su contribución efectiva para convocar y garantizar la celebración de la sesión de emergencia del Consejo de Seguridad dedicada a abordar la agresión israelí contra el Estado de Catar.

Reafirmar el apoyo a la histórica custodia hachemita ejercida por Su Majestad el Rey Abdullah II ibn Al Hussein sobre los lugares santos islámicos y cristianos de Jerusalén, tal como se reafirma en el acuerdo firmado entre Su Majestad el Rey Abdullah II y Su Excelencia el Presidente Mahmoud Abbas, Presidente del Estado de Palestina, el 31 de marzo de 2013; y afirmar además que la Mezquita de Al-Aqsa / Al-Haram Al-Sharif, en su totalidad de 144.000 metros cuadrados, es un lugar de culto exclusivamente para musulmanes, y que el Departamento de Awqaf de Jerusalén y de Asuntos de la Mezquita de Al-Aqsa, afiliado al Ministerio de Awqaf de Jordania, es la única autoridad legítima con competencia exclusiva para administrar la Mezquita de Al-Aqsa, mantenerla y regular el acceso a la misma.

Reafirmar la necesidad de permitir que los palestinos de Jerusalén permanezcan firmes en su tierra, y de apoyar al Comité de Al-Quds, presidido por Su Majestad el Rey Mohammed VI del Reino de Marruecos, y su brazo ejecutivo, la Agencia Bayt Mal Al-Quds Al-Sharif.

Reafirmar que una paz justa, global y duradera en Oriente Medio no se logrará eludiendo la Causa Palestina, ignorando los derechos del pueblo palestino, ni mediante la violencia y el ataque a mediadores, sino mediante la adhesión a la Iniciativa de Paz Árabe y las resoluciones de legitimidad internacional pertinentes. En este sentido, hacemos un llamado a la comunidad internacional, en particular al Consejo de Seguridad, para que asuma sus responsabilidades legales y morales para poner fin a la ocupación israelí y establecer un calendario vinculante para dicho fin.

Mandatar a los Estados miembros de la Organización de Cooperación Islámica que son Estados Parte del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, en cumplimiento de sus obligaciones conforme al derecho internacional y, cuando corresponda, para que adopten todas las medidas factibles en sus marcos legales internos para apoyar la ejecución de las órdenes de arresto emitidas por la Corte Penal Internacional el 21 de noviembre de 2024 contra los perpetradores de crímenes contra el pueblo palestino; e instar a los Estados miembros de la OCI a ejercer esfuerzos diplomáticos, políticos y legales para garantizar que Israel, como potencia ocupante, cumpla con sus obligaciones vinculantes en virtud de las medidas provisionales emitidas por la Corte Internacional de Justicia el 26 de enero de 2024 en el caso relativo a la Aplicación de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio en la Franja de Gaza.

Expresar nuestro profundo agradecimiento al Estado de Catar, a su Emir, su Gobierno y su pueblo, y en particular a Su Alteza el Jeque Tamim bin Hamad Al Thani, por sus incansables esfuerzos en acoger y organizar las reuniones de esta Cumbre con sabiduría y visión estratégica, y por las facilidades y recursos proporcionados para garantizar su éxito. Valoramos altamente el papel activo de Catar en fomentar el espíritu de consulta y consenso entre los Estados Miembros, y su contribución tangible al apoyo del curso de la acción conjunta, reflejo de su compromiso constante con el fortalecimiento de la solidaridad y la unidad”.

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