España, en línea con las recomendaciones y las decisiones tomadas en el seno del Parlamento Europeo y el Consejo Europeo, está apoyando el envío de material de defensa a las Fuerzas Armadas de Ucrania para “reforzar las capacidades y la resiliencia del país para defender su independencia, su soberanía y su integridad territorial y proteger a la población civil frente a la agresión militar de Rusia”.
Por el contrario, la política seguida con Israel ha sido siempre “enormemente prudente”, más si cabe desde el año 2001 y a raíz de la Segunda Intifada, y también tras los enfrentamientos habidos en la franja de Gaza en 2014. Así, desde 2001 no ha sido autorizada la exportación definitiva de ningún armamento ni equipos que resultasen letales. Tampoco se autorizan exportaciones de equipos que pudieran ser empleados como material antidisturbio por parte de las Fuerzas Armadas o de Seguridad de Israel.
Quien dio cuenta de ello esta semana fue la secretaria de Estado de Comercio María Amparo López, durante su comparecencia en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, de cuyo contenido principal dio cumplida cuenta este diario. Dos escenarios, el de Ucrania y el de Gaza, y dos modos de entender la cooperación por parte de España.
Para el caso de Ucrania, explicó López, dentro del marco europeo descrito, las licencias de exportación de material de defensa aprobadas en 2023 ascienden a 72 por un valor cercano a los 320 millones de euros. Frente a ese número global, treinta y nueve licencias corresponden a exportaciones realizadas directamente desde los inventarios del Ministerio de Defensa, tanto del Ejército de Tierra como del Aire y Armada. Dichas licencias fueron solicitadas por los organismos competentes del Ministerio de Defensa Español.
El material se compone principalmente de vehículos terrestres donados por el Ejército Español, como los carros de combate Leopard y los vehículos de transporte de tropas mecanizados, como el M113, además de munición y material explosivo.
Del resto de licencias solicitadas por la Industria de Defensa Nacional, la mayor parte corresponde al suministro de disparos de artillería de 155 mm en línea con las necesidades transmitidas por el Consejo de la Unión Europea. El listado de exportaciones se completa con material diverso, repuestos para vehículos ya donados o exportación de otros vehículos modernizados y puestos a punto por la Industria Nacional para su envío a Ucrania, como es el caso de los BMR 6×6.
Respecto a 2024, en el primer semestre se realizaron un total de 33 exportaciones de material de defensa por un valor ligeramente superior a los 270 millones de euros. Se aprobaron un total de 102 licencias por un valor aproximado de 687 millones de euros.
Al menos 38 licencias fueron solicitadas por diferentes organismos de la Administración española, generalmente relacionados con el Ministerio de Defensa, y entre el material exportado, reveló López, se encuentran varios carros de combate Leopard, vehículos blindados, sistemas remotos de vigilancia y control de armas, equipos de protección, radares y ambulancias, entre otros.
Los destinatarios finales de todas las licencias con destino a Ucrania son directamente subfuerzas armadas u otros organismos dentro de su Ministerio de Defensa. La totalidad de las licencias fueron sometidas a los trámites protectivos de control de uso y destino, emitiéndose por las autoridades ucranianas los documentos con el compromiso explícito de no re-exportación.
Por otro lado, en 2023 también se llevaron a cabo exportaciones de material de doble uso por un valor de 1,8 millones de euros, generalmente destinadas a empresas privadas, pero algunas de ellas tuvieron utilidad en el ámbito de la defensa, como aviones no tripulados y pintura metalizada con tratamiento contra ondas magnéticas. En 2024 se realizaron un total de seis exportaciones de material de doble uso por un valor ligeramente superior a los 8 millones de euros.
Otra guerra, otra visión
Distinta es la política española de exportación de material de defensa con Israel. Advirtió López que antes del inicio del actual conflicto de Gaza, la Administración española “ya realizaba un análisis específico de riesgos de las solicitudes destinadas a Israel”. Recordó que el Gobierno ya se ha pronunciado en reiteradas ocasiones, tanto a través del Ministerio de Asuntos Exteriores como del propio ministro de Economía, Comercio y Empresa y “siempre con un claro mensaje”, que se resume en la menor colaboración posible con Israel. No en vano, desde el 7 de octubre de 2023, cuando se produjo el brutal ataque terrorista de liderado por Hamás en suelo israelí, no se ha autorizado ninguna operación de exportación definitiva ni de material de defensa ni de doble uso a Israel.
Las autorizaciones, aclaró, son “temporales y exclusivamente, repito, de material para reparación y mantenimiento cuyo uso final o usuario final es el Ministerio de Defensa español para el suministro y actualización de sistemas esenciales para nuestras Fuerzas Armadas”. Por eso, reiteró la secretaria de Estado de Comercio de modo que hubiera duda alguna, que desde el 7 de octubre “no se ha autorizado ninguna nueva operación de exportación definitiva ni de material de defensa ni de doble uso a Israel. Nuestra posición en este caso es clara y contundente”, sentenció.
Adelantó que a lo largo de 2024 se han denegado 47 licencias de material de doble uso, de las cuales al menos 20 tenían un uso final en el ámbito de la defensa. Porque España, en este conflicto, tiene muy claro sus dos objetivos: “En primer lugar, el del alto el fuego, por supuesto, y en segundo lugar el objetivo de ayuda humanitaria para la población civil”.
Tanto es de claro el posicionamiento español con respecto a Israel en gaza que aseguró la responsable de Comercio que España “estamos liderando el debate, no solo a nivel europeo sino también a nivel internacional, precisamente para que haya una exigencia rotunda y total a Israel del respeto a los derechos humanos y al respeto del derecho internacional”.
Y ya avanzó que la actuación española “va a seguir en la misma línea, la de ser capaces de conseguir que haya una convivencia de paz entre Israel y Palestina y que España sea en este caso una fuerza constructiva en esa dirección”.



