Desde el estallido de la guerra en Ucrania en febrero de 2022, la seguridad en Europa ha pasado a ocupar un lugar prioritario en la agenda política de muchos gobiernos. Las tensiones con Rusia, las advertencias sobre la posibilidad de una guerra a gran escala en Europa del Este y las crecientes demandas de la OTAN han reabierto un debate que muchos consideraban cerrado: el retorno del servicio militar obligatorio.
El último episodio, el de Alemania, que daba un paso hace unos días por la vía de la voluntariedad, sin descartar que, de no alcanzar las cifras previstas, imponga la obligatoriedad, como antaño. En España no hay un debate abierto al respecto. Como se sabe, el ejército es profesional, una iniciativa que aprobó en su día el Gobierno de José María Aznar, de la mano de su principal impulso, el ministro de Defensa, Eduardo Serra.
A pesar de que durante las últimas décadas numerosos países europeos optaron por profesionalizar sus ejércitos y eliminar la conscripción, hoy varios están revirtiendo esa tendencia o evaluando seriamente hacerlo. La percepción de amenaza, los desafíos del reclutamiento voluntario y el deseo de contar con fuerzas más amplias y preparadas han llevado a una reevaluación del modelo de defensa en gran parte del continente.
Países europeos con servicio militar obligatorio vigente
Algunos países europeos nunca abandonaron completamente el modelo de servicio militar obligatorio. Entre ellos destaca Grecia, donde el servicio militar es obligatorio para todos los varones mayores de 18 años. El tiempo de servicio varía según la rama de las fuerzas armadas, pero suele oscilar entre 9 y 12 meses. Dada la histórica tensión con Turquía y la geografía dispersa del país, Grecia ha mantenido este modelo como parte fundamental de su política de defensa.
Finlandia, que se unió recientemente a la OTAN, también ha conservado la conscripción, con un sistema altamente organizado que involucra a todos los varones a partir de los 18 años. El servicio puede durar entre 6 y 12 meses, dependiendo del rol asignado, y también existe un servicio civil alternativo para quienes se declaran objetores de conciencia. Finlandia, que comparte una frontera de más de 1.300 kilómetros con Rusia, considera el servicio militar obligatorio como una herramienta esencial para la defensa territorial.
Otro caso notable es el de Noruega, donde el servicio militar es obligatorio tanto para hombres como para mujeres, desde 2015. Aunque el sistema es selectivo y no todos los jóvenes son llamados, el país apuesta por una conscripción moderna, basada en igualdad de género y preparación técnica. Noruega, miembro de la OTAN, considera vital la formación de reservistas ante un eventual conflicto en el Ártico o con Rusia.
También Austria y Suiza (aunque esta última no pertenece a la OTAN) mantienen el servicio militar obligatorio. En Austria, tras un referéndum en 2013 que ratificó la conscripción, los hombres deben servir 6 meses, con posibilidad de realizar un servicio civil. Suiza, con una larga tradición de neutralidad armada, exige que sus ciudadanos varones sirvan al menos 5 meses en el ejército, seguidos por ejercicios de reserva regulares.
Países que han reintroducido o reforzado la conscripción
Uno de los casos más significativos es el de Lituania, que reintrodujo el servicio militar obligatorio en 2015 tras la anexión de Crimea por parte de Rusia. Desde entonces, la conscripción ha sido vista como una medida disuasoria clave frente a una potencial agresión rusa. El servicio dura 9 meses, y se combina con medidas para fortalecer la reserva militar.
Letonia anunció en 2023 que restablecería el servicio militar obligatorio de forma progresiva, luego de más de una década con un ejército completamente profesional. La decisión fue impulsada por el temor a una expansión del conflicto ruso en la región báltica. El servicio es gradual y combina modelos de conscripción con entrenamiento voluntario.
Por su parte, Suecia, que abolió la conscripción en 2010, decidió reactivarla en 2017. El cambio de postura fue impulsado por el deterioro del entorno de seguridad en el mar Báltico. Actualmente, Suecia llama cada año a unos 5.000 jóvenes, seleccionados de entre una base más amplia, para un servicio de entre 9 y 12 meses. La reciente adhesión del país a la OTAN ha reforzado la necesidad de mantener una defensa robusta y preparada.
Dinamarca, aunque mantiene el servicio militar obligatorio desde hace años, ha dado pasos para ampliarlo. En 2024, el gobierno danés anunció planes para incluir a las mujeres en la conscripción, en respuesta a las recomendaciones de la OTAN y a la creciente necesidad de contar con una base de defensa más amplia. Actualmente, el servicio dura entre 4 y 12 meses, dependiendo del rol y la asignación.
Países que debaten o estudian su reintroducción
Uno de los debates más sonados se está dando en Alemania, que abolió la conscripción en 2011, pero actualmente evalúa seriamente su reimplantación. El ministro de Defensa, Boris Pistorius, ha propuesto un “modelo flexible” que combine voluntariado con una base obligatoria, lo que, como se ha informado, ya ha aprobado. La propuesta se ha visto impulsada por la guerra en Ucrania y los problemas de reclutamiento en las fuerzas armadas alemanas. Aunque aún no se ha tomado una decisión formal, el debate ha ganado fuerza política.
En Francia, el presidente Emmanuel Macron propuso en 2019 el “Servicio Nacional Universal” (SNU), un programa obligatorio para jóvenes de 16 años, aunque no militar en sentido estricto. El SNU busca fomentar la cohesión nacional y el compromiso cívico, pero ha abierto la puerta a un posible retorno del servicio militar. Diversos sectores de defensa han planteado la posibilidad de avanzar hacia una conscripción más amplia en el futuro, en particular ante las exigencias de la OTAN.
Estonia, aunque no ha abolido la conscripción, ha anunciado planes para ampliar el número de ciudadanos que reciben entrenamiento militar y civil, y ha reforzado sus ejercicios de reserva. La amenaza rusa en su frontera oriental ha motivado a este pequeño país báltico a maximizar la preparación de su población.
En Reino Unido, aunque el servicio militar obligatorio fue abolido en 1960, han surgido recientemente voces desde sectores conservadores y militares que proponen reabrir el debate, ante las crecientes tensiones internacionales. Sin embargo, el gobierno británico no ha manifestado una intención clara de reintroducir la conscripción, y sigue apostando por un ejército profesional.
La OTAN y el nuevo paradigma de defensa colectiva
La OTAN no impone modelos de servicio militar a sus miembros, pero ha recomendado en múltiples ocasiones que los países refuercen sus capacidades defensivas, incluyendo sus fuerzas de reserva. En este sentido, el retorno parcial de la conscripción puede verse como una respuesta coordinada —aunque no oficialmente mandatada— ante los cambios geoestratégicos en Europa.
Muchos países de la Alianza enfrentan desafíos comunes: dificultad para reclutar soldados profesionales, envejecimiento demográfico, menor interés de las nuevas generaciones por el servicio militar, y la necesidad de contar con ejércitos más amplios y resilientes. La guerra en Ucrania ha funcionado como catalizador de estas preocupaciones.



