La Pascua Militar volvió a convertirse este 6 de enero en uno de los actos institucionales más solemnes del calendario del Estado, en un contexto internacional marcado por la incertidumbre y el recrudecimiento de los conflictos armados. Desde el Palacio Real de Madrid, el Rey Felipe VI dirigió un discurso de marcado tono estratégico, pero también profundamente humano, en el que quiso reconocer la labor de las Fuerzas Armadas, la Guardia Civil, el Centro Nacional de Inteligencia y el personal civil de la defensa, subrayando su papel esencial tanto en la seguridad internacional como en la protección directa de la ciudadanía española.
El monarca comenzó su intervención recordando el simbolismo del 6 de enero, una fecha “muy querida por las familias españolas”, en la que coinciden la festividad de la Epifanía y la tradicional celebración castrense de la Pascua Militar. Desde ese marco histórico y emocional, Felipe VI trasladó “mis primeras palabras de reconocimiento, de orgullo y de gratitud” a quienes integran las instituciones de defensa, sentimientos que, según señaló, comparte con la Reina y con la Princesa de Asturias, presente por tercera vez en este acto mientras continúa su formación militar como alférez alumna en la Academia General del Aire.
La figura de la Princesa Leonor ocupó un espacio destacado en el discurso. El Rey se dirigió a ella directamente para subrayar el valor formativo y moral de su experiencia castrense: “Me consta, Leonor, que tus vivencias de estos últimos años te están ayudando a comprender y a asumir, en toda su plenitud, el compromiso y el sentido del deber, que son la brújula moral de la vida militar”. Felipe VI vinculó esa formación no solo a su futuro papel institucional, sino a la necesidad de conocer desde dentro a quienes integran las Fuerzas Armadas, afirmando que “formándote con ellos, conociéndoles bien y sintiéndote integrada en la vida castrense es como mejor servirás con ellos”.
El Rey tuvo también palabras de recuerdo para quienes celebraban la Pascua Militar lejos de sus familias, desplegados en misiones en el exterior. “Gracias por vuestra profesionalidad y eficaz desempeño”, afirmó, destacando la entrega de los militares españoles en un escenario geoestratégico “tan complejo como el que vivimos”.
En este punto, Felipe VI introdujo una de las claves centrales de su discurso: la percepción de una amenaza creciente a escala global y europea. “El año 2025, con sus múltiples conflictos bélicos, crisis y tragedias humanitarias, nos deja una sensación creciente de amenaza; una amenaza que llega al corazón de Europa”, advirtió.
Ante este panorama, el Jefe del Estado subrayó la importancia de contar con unas Fuerzas Armadas “con un alto grado de formación y adiestramiento, una probada capacidad de adaptación y bien equipadas y pertrechadas”.
En línea con esta idea, recordó las decisiones adoptadas tanto por la Unión Europea como por la OTAN para reforzar la inversión en defensa y garantizar la disuasión y la seguridad a largo plazo. Felipe VI destacó que este esfuerzo debe ser compartido y sostenido en el tiempo, otorgando un papel clave a la industria de defensa y a la incorporación de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial y los sistemas no tripulados.
El monarca puso en valor el compromiso internacional de España a lo largo del último año, detallando la participación de las Fuerzas Armadas en el refuerzo del flanco este de la OTAN, con despliegues en Letonia, Eslovaquia y Rumanía, así como en misiones de policía aérea, agrupaciones navales permanentes y operaciones como el despliegue del Grupo de Combate Expedicionario “Dédalo”. “La presencia constante en tantos escenarios y nuestro compromiso con la seguridad internacional, con el multilateralismo y, en definitiva, con el orden global basado en normas, no serían posibles sin la preparación”, afirmó el Rey, subrayando el prestigio internacional de los militares españoles.

Felipe VI repasó también la contribución de España en el marco de Naciones Unidas y de la Unión Europea, con especial mención a la misión en el Líbano —una de las más prolongadas—, la labor de observadores en Colombia, las misiones en Bosnia, Somalia, República Centroafricana y Mozambique, así como la operación Atalanta contra la piratería. Asimismo, recordó la continuidad del apoyo a Irak y a Ucrania, destacando que en varios de estos escenarios participan también efectivos de la Guardia Civil.
Más allá del ámbito estrictamente militar, el Rey quiso poner el foco en una de las facetas más visibles y valoradas por la sociedad: el apoyo a la población civil en situaciones de emergencia. Recordó las labores de reconstrucción tras la DANA de 2024 y la actuación frente a los incendios forestales del verano, que arrasaron más de 400.000 hectáreas. En este contexto, destacó de manera especial a la Unidad Militar de Emergencias, que celebró en 2025 su vigésimo aniversario, una trayectoria que, según dijo, “le ha valido el agradecimiento y el aprecio de toda la sociedad española”.
El discurso incluyó también un repaso a diversas efemérides militares recientes y futuras, que el Rey presentó como una forma de honrar la historia y reforzar el vínculo entre pasado, presente y futuro. Entre ellas, citó aniversarios como los de la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas, el Centro de Excelencia contra IEDs, la Patrulla Águila o los próximos hitos vinculados al Ejército de Tierra, la Armada y la aviación española.
En uno de los momentos más solemnes de su intervención, Felipe VI evocó a quienes “hicieron el mayor de los sacrificios: la entrega de la propia vida en acto de servicio”. El Rey trasladó, en nombre de la Familia Real, un mensaje de recuerdo y apoyo a sus familiares y compañeros, subrayando la dimensión humana y moral del servicio a España.
El acto concluyó con un llamamiento a la unidad y a la adhesión a los valores constitucionales, culminando en una proclamación coral que resume el espíritu de la Pascua Militar: “Y para cerrar este homenaje a los militares de ayer y de hoy, con una única voz que refleje nuestra inquebrantable adhesión a los valores de nuestro modelo de convivencia y de nuestra Constitución, os pido que gritéis conmigo: ¡Viva España!”.

Por su parte, la ministra de Defensa, Margarita Robles, en su alocución en el Palacio Real, destacó el compromiso de las Fuerzas Armadas españolas con la seguridad de nuestro país en una coyuntura internacional marcada por la incertidumbre y la inestabilidad. “España cree firmemente en el multilateralismo, somos un socio serio, responsable, fiable y comprometido en los marcos internacionales a los que pertenecemos, en defensa de la paz, la seguridad y los valores democráticos”, ha señalado la ministra.
“Nuestro compromiso, y muy especialmente de nuestras Fuerzas Armadas a estos fines, es total, tanto en el ámbito de la Unión Europea como de la OTAN y Naciones Unidas”, agregaba la titular de Defensa.
La ministra se ha referido al 20 aniversario de la fundación de la UME y a su presencia desde el primer momento de las emergencias, tanto incendios como inundaciones, ha destacado la presencia internacional con altísima valoración política y civil de nuestros militares en las distintas misiones exteriores en las que participamos en el marco de la ONU, la UE y la OTAN. Asimismo, ha resaltado el cumplimiento de España de sus compromisos en materia de inversión en Defensa.
Además, ha querido recordar de manera muy especial a los fallecidos durante este año y a sus familias. El acto ha contado con la presencia de la plana mayor del estamento castrense, encabezada por el jefe del Estado Mayor de la Defensa, almirante general Teodoro Esteban López Calderón.



