En el marco del Foro Económico Oriental celebrado este viernes en Vladivostok, el presidente ruso, Vladimir Putin, emitió una advertencia rotunda y directa a la Coalición de Voluntarios por Ucrania: cualquier tropa extranjera que se desplegara en Ucrania, ya fuera antes o después de un acuerdo de paz, sería considerada un “objetivo legítimo” para el fuego ruso.
Esta declaración surge en respuesta a la propuesta de la coalición internacional liderada por Francia y Reino Unido y respaldada por unas 26 naciones para desplegar una fuerza denominada “fuerza de seguridad o de tranquilidad” en Ucrania una vez concluida la guerra.
Putin argumenta que la presencia de estas tropas no solo es innecesaria, sino que en realidad dificultaría una paz duradera, al militarizar aún más el terreno en conflicto. Además, advirtió que desplegar soldados extranjeros durante los combates activos violaría las posiciones rusas y convertiría a esos contingentes en blancos válidos de la respuesta militar rusa.
Una resistencia frontal contra el respaldo occidental
La postura de Putin fue presentada como un rechazo frontal a cualquier tipo de “garantía de seguridad” respaldada por fuerzas occidentales. Según Moscú, toda deliberación sobre seguridad no debería llevarse a cabo sin su implicación directa.
Al subrayar que un acuerdo de paz debe ser suficiente para garantizar la estabilidad, Putin minimizó la necesidad de una presencia internacional futura, insinuando que quienes la propusieran estaban adelantándose o incluso desestabilizando la resolución del conflicto.
Este mensaje se inserta en un contexto donde los líderes europeos, como Emmanuel Macron, han impulsado la idea de una presencia multilateral tras el conflicto para asegurar paz y disuasión. Ucrania, por su parte, ha insistido en que dichas fuerzas son imprescindibles como garantía contra futuros ataques rusos, especialmente en ausencia de compromisos formales.
No obstante, Rusia continúa considerando esta iniciativa como una provocación que solo incrementaría la tensión, dejando en evidencia cuán polarizada está la narrativa sobre el futuro de Ucrania.



