Este domingo Europa se enfrenta a sí misma, en el encuentro convocado por Reino Unido en Londres, en lo que muchos consideran una oportunidad para que se emprenda el camino hacia el tantas veces balbuceado, pero nunca concretado, modelo militar de defensa propio europeo. No se trata de hacer estallar en pedazos la OTAN, pero ¿por qué no crear, de una vez por todas, un ejército europeo propio que vele por la seguridad de esa Europa que hoy Trump ve algo lejos de su ‘America First’? Se verá a lo largo de esta jornada.

Entre tanto, Starmer, el primer ministro de Reino Unido, y la mayoría de líderes europeos mostraron desde el viernes su más próximo respaldo al noqueado, muy a su pesar, Volodímir Zelenski, tras su visita al Despacho Oval con el inaudito resultado que todo el mundo ya conoce.
Apoyo incondicional de la UE, pero advertencia, así mismo, de Mark Rutte, secretario general de la OTAN, quien tras el desencuentro del viernes avisó a Zelenski, en declaraciones a la BBC, que busque el modo de resarcir a Trump, entre otras cosas porque, vino a decir Rutte, sin EE.UU. Ucrania hoy sería un poco más rusa. Más o menos, más allá de si Zelenski tenía o no razón, el mensaje de Rutte a Zelenski fue de lo más práctico, del tipo ‘pide disculpas lo antes que puedas que el horno no está para bollos’.
En paralelo, el secretario de Estado, Marco Rubio, en una entrevista a la CNN, dejó caer que, con su insistencia sobre la figura de Putin, a quien responsabiliza por entero de la guerra en su país -lo que es un hecho que constata el hecho en sí mismo de la invasión unilateral- puso a Trump en una difícil, cuando menos compleja, tesitura, la de verse forzado a secundar las críticas a Putin ante todo el mundo en un momento en el que, precisamente, trata de negociar con él que deje de seguir combatiendo.
Eso podría explicar la desmadrada reacción de Trump al que solo le faltó levantarse y abrir la puerta del Despacho Oval para despedir a Zelenski con cajas destempladas, si es que, acaso, no fue eso mismo lo que ocurrió, aunque de otra manera.
“Ustedes sólo vieron el final. Vieron lo que pasó hoy”, indicaba Rubio. “No ven todas las cosas que llevaron a esto”. “Hemos explicado muy claramente cuál es nuestro plan aquí, que es que queremos llevar a los rusos a una mesa de negociaciones. Queremos explorar si la paz es posible. Ellos (los ucranianos) lo entienden. También entienden que este acuerdo (el de las ‘tierras raras’), que se suponía que se firmaría hoy (el viernes), era un acuerdo que vincula económicamente a Estados Unidos con Ucrania, lo cual, para mí, como he explicado y creo que el presidente aludió hoy, es una garantía de seguridad a su manera porque estamos involucrados; ahora somos nosotros, son nuestros intereses”.
En este punto, desveló Rubio, “durante los últimos 10 días en cada interacción que hemos tenido con los ucranianos ha habido complicaciones para transmitir ese punto, incluidas las declaraciones públicas que ha hecho el presidente Zelenski, pero insistieron en venir” a la capital estadounidense.
“Este acuerdo”, desveló Rubio, “podría haberse firmado hace cinco días, pero insistieron en venir a Washington”, a pesar de que EE.UU. no lo deseaba en realidad, toda vez que quedaban flecos por cerrar respecto al acuerdo económico. El mensaje que se transmitió a Ucrania era el de “no vengan aquí y creen un escenario en el que van a comenzar a darnos sermones sobre cómo la diplomacia no va a funcionar”, y, en este punto, “el presidente Zelenski lo llevó en esa dirección y, como resultado, terminó en un resultado predecible. Es desafortunado. No se suponía que fuera así, pero ese es el camino que eligió y creo que, francamente, hace que su país retroceda en lo que respecta a lograr la paz, que es lo que el presidente Trump quiere al final del día: que esta guerra termine”.
El secretario de Estado secundó hasta la última coma la consigna de Trump de que “la manera de ponerle fin (a la guerra en Ucrania) es hacer que Rusia se siente a la mesa para hablar, y él (Putin) lo entiende”.
Por ello, en este contexto, significó Rubio, “atacar a Putin (por parte de Zelenski), sin importar lo que alguien pueda sentir sobre él personalmente, obligar al presidente a una posición en la que intentas incitarlo a atacar a Putin, insultarlo, hacer demandas maximalistas sobre que Rusia tenga que pagar por la reconstrucción; todo tipo de cosas de las que se habla en una negociación… bueno, cuando empiezas a hablar de eso agresivamente, y el presidente (Trump) es un negociador, ha hecho tratos toda su vida, no vas a conseguir que la gente se siente a la mesa”.
Ante la insistencia de la periodista sobre por qué Zelenski debería pedir disculpas a Trump por el desencuentro del viernes, Marco Rubio lo podría haber dicho en latín, pero no más claro: “Por hacernos perder el tiempo en una reunión que iba a terminar como terminó”.



