El presidente estadounidense, Donald Trump, acaba de anunciar la creación de una unidad propia de asesoramiento en materia de inteligencia que operará en torno a su persona como máximo representante político del país. Recibe el nombre oficial de Junta Asesora de Inteligencia del Presidente (PIAB).
Sus miembros asesorarán al presidente sobre “los desafíos de seguridad más importantes de nuestra nación” y garantizarán que la Comunidad de Inteligencia “esté trabajando para promover la agenda del presidente estadounidense que se resume en el cacareado lema de «Estados Unidos Primero«.
Los designados por el presidente para la PIAB representan una “amplia gama de experiencia e intelecto”, señala una nota oficial de la Casa Blanca por la que se da a conocer esta iniciativa, quienes “ayudarán a restaurar la integridad de nuestra Comunidad de Inteligencia”, agrega.
Los asesores designados para la PIAB son Devin Gerald Nunes, en calidad de presidente, Scott Glabe, Amaryllis Fox Kennedy, Brad Robert Wenstrup, Wayne Berman, Reince Priebus, Robert O’Brien, Joshua Lobel, Sander R. Gerber, Katie Miller, Jeremy Katz y Thomas Ollis Hicks, Jr.
Errores en materia de inteligencia pusieron en riesgo la vida de Trump hace unos meses. El intento de asesinato contra el expresidente Donald Trump en julio de 2024 reveló varias deficiencias en los protocolos de seguridad del Servicio Secreto de Estados Unidos. Un informe independiente identificó «numerosos errores» y «fallas específicas» que facilitaron el ataque durante un mitin en Butler, Pensilvania.
Entre los principales fallos identificados estaba la falta de vigilancia en áreas críticas, pues no se asignó personal para asegurar el techo del edificio desde el cual el atacante, Thomas Crooks, disparó. Mitigar la línea de visión desde este punto hacia el escenario debería haber sido una práctica estándar.
También se produjeron problemas de comunicación. Hubo una falta de comunicación efectiva entre el Servicio Secreto y las fuerzas del orden locales. Información sobre comportamientos sospechosos no se compartió oportunamente, lo que impidió una respuesta adecuada antes del ataque.
De igual modo, fallos en la detección de drones, ya que el sistema antidrones del Servicio Secreto estuvo inoperativo durante varias horas el día del mitin, lo que permitió al atacante operar un dron sin ser detectado. Con carácter general, se detectaron deficiencias en la planificación de seguridad, al no realizarse evaluaciones completas de seguridad en áreas adyacentes al evento, lo que permitió al atacante posicionarse sin obstáculos.



