En el último número de la Revista de Estudios en Seguridad Internacional, el profesor Daniel Sansó-Rubert Pascual, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), firma un exhaustivo análisis titulado “Ceuta y Melilla: ¿casus belli España-Marruecos?”, en el que disecciona la compleja realidad geopolítica, jurídica y estratégica de las dos ciudades autónomas españolas en el norte de África y su relación con Marruecos. Este artículo, del que se hace eco Delta13News, y que abarca desde los orígenes históricos del conflicto hasta las nuevas formas de presión híbrida y jurídica (lawfare), arroja luz sobre una de las fronteras más sensibles y controvertidas de Europa.
El trabajo parte de un diagnóstico claro: la vecindad entre España y Marruecos ha sido, desde la independencia del reino alauita en 1956, todo menos simple. La relación bilateral está marcada por desencuentros recurrentes, en buena parte derivados de la presión constante de Marruecos sobre Ceuta, Melilla y otros territorios españoles en la costa norteafricana, aspiración encuadrada en la noción nacionalista del “Gran Marruecos” y alimentada por visiones geopolíticas y disputas históricas de soberanía.
Sansó-Rubert Pascual detalla una larga serie de episodios –desde crisis migratorias desencadenadas como acto de presión, pasando por incidentes diplomáticos, hasta tensiones abiertas como el del islote Perejil o la concesión de derechos a empresas extractivas extranjeras en aguas disputadas– que refleja una voluntad marroquí inquebrantable de mantener vivas sus reclamaciones.
Lawfare y guerra híbrida: nuevos instrumentos de confrontación
El artículo advierte de la creciente sofisticación de las estrategias de Marruecos, que ya no se limitan a maniobras diplomáticas o forcejeos militares, sino que incluyen la instrumentalización del Derecho en lo que el autor y la doctrina global denominan “lawfare”: el uso del marco jurídico nacional e internacional como arma para alcanzar objetivos estratégicos, deslegitimar al oponente y condicionar el debate público y la acción política.
Marruecos, explica Sansó-Rubert Pascual en la Revista de Estudios en Seguridad Internacional, se vale de la manipulación informativa, la saturación mediática y los procedimientos legales ante instituciones internacionales para desgastar la posición española, erosionar la confianza en sus instituciones e intentar internacionalizar el debate sobre la soberanía de Ceuta y Melilla. Esta estrategia se combina con otras propias de la “zona gris”, como la instrumentalización de los flujos migratorios, el fomento de la inestabilidad en las áreas reclamadas y el empleo de tácticas híbridas y de conflicto irrestricto.
Un apartado central del artículo es el repaso del acervo jurídico que ampara la soberanía española sobre Ceuta y Melilla. El autor cita desde el Tratado de Paz de Lisboa, firmado entre España y Portugal en 1668, la conquista de Melilla en 1497, y una larga sucesión de tratados y acuerdos internacionales en los siglos XVIII y XIX. En contraste, Marruecos, según Sansó-Rubert Pascual, ha recurrido a todo tipo de recursos jurídicos y diplomáticos, desde intentar que la ONU las declare territorios coloniales, hasta buscar el apoyo de la Liga Árabe o equiparar el caso de las ciudades autónomas al de Gibraltar. Sin embargo, tanto Naciones Unidas como la Constitución Española y diversas sentencias internacionales y bilaterales refrendan la españolidad y legalidad plena de Ceuta y Melilla.
¿Sería posible una guerra entre ambos países?
El informe reconoce que un enfrentamiento abierto entre España y Marruecos por estos territorios es, a día de hoy, “altamente improbable pero no imposible”. Pese a momentos de cooperación y tratados de buena vecindad, la presión marroquí no ha disminuido en esencia.
Ante un hipotético acto de agresión, la respuesta jurídica internacional es meridiana: el derecho inherente a la legítima defensa autoriza a España a repeler cualquier ataque y, como señala el autor en la Revista de Estudios en Seguridad Internacional, activar las cláusulas de solidaridad tanto de la Unión Europea como de la OTAN. El análisis se detiene en las implicaciones de los tratados internacionales y las posibles interpretaciones de los artículos 5 y 6 de la Alianza Atlántica, la evolución tras la cumbre de Madrid de la OTAN en 2022 y el refuerzo de las garantías de defensa colectiva en el marco europeo con la “Brújula Estratégica”.
Una parte clave del texto es la reflexión sobre la importancia de la política internacional y el marco de alianzas. Marruecos ha consolidado lazos estratégicos con Estados Unidos e Israel y busca siempre multilateralizar los desacuerdos para dificultar la defensa española. A la luz de lo ocurrido en el islote Perejil —cuando la mediación estadounidense resultó determinante y la UE mostró debilidad e incapacidad de actuación rápida—, el autor subraya la necesidad de que España refuerce su autonomía defensiva, su capacidad de disuasión real y su proyección diplomática, además de reclamar de las instituciones europeas y de la OTAN una solidaridad concreta y operativa en caso de crisis.
Europa, OTAN y el reto de la defensa integral
El artículo pone en valor la singularidad de Ceuta y Melilla como únicas fronteras terrestres de la UE en África y advierte que cualquier agresión no solo implicaría a España, sino a toda la arquitectura de seguridad europea.
El futuro debe pasar —según exponen Sansó-Rubert Pascual— por consolidar la defensa europea, dotándola de una verdadera autonomía estratégica y capacidades propias, lo que implicaría también asumir una mayor responsabilidad presupuestaria y política en la seguridad continental, en línea con la evolución de las estrategias de la UE y la progresiva redefinición —aunque todavía insuficiente— de la relación con la OTAN.
El panorama general que dibuja el trabajo publicado en la Revista de Estudios en Seguridad Internacional es de una frontera sometida a presiones episódicas, con un adversario que explota hábilmente la ambigüedad, las herramientas del Derecho y el contexto internacional.
El punto de partida y de llegada de la estrategia española debe ser, concluye Sansó-Rubert Pascual, la defensa activa y autónoma de la soberanía, sin renunciar a la cooperación internacional, pero tampoco depositando ciegamente la seguridad en aliados imprevisibles. Solo una combinación de capacidades militares, diplomáticas, jurídicas y de influencia será capaz de garantizar la integridad de Ceuta y Melilla ante los desafíos del siglo XXI.



