Este jueves, en Kiev, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, se reunió con el secretario del Ejército de Estados Unidos, Daniel Driscoll, de quien recibió oficialmente de la parte estadounidense un borrador de plan que, según la evaluación de esta, podría revitalizar la diplomacia.
El borrador que ha recibido Zelenski no surge de la nada. Según informes ucranianos y estadounidenses, fue preparado en secreto por emisarios de Washington y Moscú. No obstante, su contenido ha desatado críticas debido a sus exigencias, que podrían implicar importantes concesiones para Ucrania. Algunos medios destacan que el plan pediría a Ucrania reconocer Crimea como territorio ruso.
Además, se contempla una reducción significativa de las capacidades militares ucranianas, lo que para muchos analistas podría debilitar la posición defensiva de Kiev. Estas condiciones han generado inquietud por la posible pérdida de soberanía ucraniana, al tiempo que muchos observadores advierten que el plan parece estar mucho más favorable a Moscú que a Kiev.
Donald Trump, por su parte, ha sido claro en su presión sobre Zelenski. En diversas ocasiones ha afirmado que el presidente ucraniano podría “acabar la guerra casi de inmediato” si renuncia a demandas clave, como la recuperación de Crimea o su ingreso en la OTAN. Esta insistencia del exmandatario estadounidense refleja un estilo diplomático duro, en el que Trump ha combinado propuestas de alto el fuego con mensajes públicos de presión.
La reacción dentro de Ucrania ha sido mixta. Por un lado, hay manifestaciones de pragmatismo: la oficina de Zelenski no descarta por completo avanzar en las negociaciones, como indica su disposición a explorar “oportunidades diplomáticas” con Trump. Pero al mismo tiempo, ciertos sectores del gobierno y de la sociedad ucraniana expresan alarma: hay temores de que el acuerdo legitime las demandas territoriales de Moscú y socave la capacidad de Kiev para defender su integridad en el futuro.
En el plano internacional, algunos líderes europeos han dejado claro que cualquier paz duradera debe implicar garantías de seguridad para Ucrania. La exclusión de aliados europeos en negociaciones tan trascendentales ha sido criticada, especialmente considerando que gran parte del coste humano, económico y territorial de la guerra ha recaído en Ucrania y sus socios regionales.
Por su parte, la facción rusa ve en el plan una oportunidad para obtener un reconocimiento diplomático. No obstante, varios analistas advierten que, incluso si se firmara un acuerdo, la implementación real sería muy compleja: no basta con redactar un plan sobre papel si no hay mecanismos garantizados para su cumplimiento y verificación.
Las apuestas de Trump y los riesgos
Para Trump, esta propuesta representa un gran logro si logra que Zelenski la acepte, pues podría presentarla como una victoria diplomática histórica y reforzar su imagen como líder capaz de mediar entre adversarios. Además, su intervención personal podría consolidar su papel en el escenario geopolítico, especialmente en un momento en que se percibe que su influencia internacional está resurgiendo.
Pero el riesgo para Ucrania es enorme. Si acepta condiciones como reconocer Crimea como rusa o recortar su ejército, podría quedar vulnerable frente a futuros movimientos de Moscú. También está la cuestión de las garantías: ¿cómo se asegurarían los compromisos de Rusia a largo plazo? Sin mecanismos sólidos de verificación, un acuerdo podría convertirse en un simple encuadre diplomático sin cumplir su promesa de paz duradera.
Además, hay un alto coste reputacional para Zelenski. Negociar bajo estas condiciones podría ser visto como una capitulación por parte de sus críticos. No es descartable que en su entorno político haya voces que consideren el borrador como una “propuesta provocativa” o incluso una maniobra para debilitar la resistencia ucraniana.
En un discurso pronunciado anoche a la nación, Zelenski afirmó que «somos plenamente conscientes de que la fortaleza y el apoyo de Estados Unidos pueden acercar la paz, y no queremos perder esa posibilidad», aunque recordó que «también sabemos que Rusia no tiene un verdadero deseo de paz; de lo contrario, no habría iniciado esta guerra».
«Existen numerosas evaluaciones, totalmente justas», prosiguió, «que indican que, a lo largo de este año, Rusia solo ha intentado una cosa: retrasar las sanciones y ganar tiempo para su guerra. Estados Unidos tiene el poder de garantizar que la voluntad de Rusia de poner fin a la guerra se vuelva finalmente seria».
Cumbre a tres bandas
El paso dado hoy por Trump y Zelenski podría marcar el inicio de una nueva fase en la guerra, una en la que la diplomacia tiene un papel más activo y central. Si las conversaciones avanzan, podría organizarse una cumbre trilateral entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania. De hecho, Trump ya ha planteado reuniones cara a cara con Putin y Zelenski en el pasado.
Sin embargo, para que este proceso tenga éxito, necesita apoyos más amplios. No bastará con un acuerdo bilateral entre Trump y Zelenski, Europa, la OTAN, y otros actores clave deberán estar involucrados, no solo para dar legitimidad al acuerdo, sino para garantizar su aplicación práctica. También será vital que el texto final del borrador sea transparente. Que solo se conozca en círculos cerrados podría generar desconfianza y resistencia dentro de Ucrania y entre sus aliados. Y si las cláusulas más duras, como el reconocimiento de Crimea, no cambian, la paz podría terminar siendo una tregua temporal en lugar de un verdadero final de la guerra.
En su encuentro con el enviado estadounidense hoy, el presidente expuso los principios fundamentales importantes para el pueblo de Ucrania. Tras la reunión, ambas partes acordaron trabajar en las disposiciones del plan de manera que condujera a un fin justo a la guerra. Zelenski enfatizó que, desde los primeros segundos de la invasión rusa, Ucrania ha buscado la paz y “ha apoyado todas las propuestas sustantivas capaces de acercar una paz real”. Desde principios de este año, “nuestro país ha apoyado las propuestas del presidente Trump destinadas a poner fin al derramamiento de sangre y sigue dispuesto a trabajar constructivamente con Estados Unidos y con socios en Europa y en todo el mundo para garantizar que el resultado sea la paz”, dijo.
El Jefe de Estado espera discutir las oportunidades diplomáticas disponibles y los elementos clave necesarios para lograr la paz personalmente con el presidente Trump en los próximos días. “Estamos muy agradecidos con el presidente Trump, con Estados Unidos y con todo el pueblo estadounidense. Nos mantenemos fuertes porque tenemos socios tan fuertes”, señaló Zelenski.
El presidente ucranio subrayó por separado la importancia de implementar la iniciativa PURL para la adquisición de armas estadounidenses, principalmente sistemas de defensa aérea, para las necesidades de Ucrania. Daniel Driscoll, por su parte, destacó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su equipo tienen un gran respeto por Ucrania. El secretario expresó su “admiración por el heroísmo” con el que los ucranianos defienden su patria
Zelenski enfatizó que Rusia aún no ha mostrado ninguna intención de detener su agresión contra Ucrania y continúa atacando infraestructura crítica e instalaciones civiles. “Ayer (por este miércoles) atacaron nuestra parte occidental de Ucrania. Murieron muchísimas personas. La tragedia más horrible fue en Ternopil”, dijo el Jefe de Estado. Hasta el momento, se sabe que 27 personas murieron en el ataque, incluidos tres niños. Las operaciones de búsqueda continúan.
El presidente ucraniano proporcionó al Secretario del Ejército de EE. UU. datos específicos sobre los componentes extranjeros encontrados en el misil ruso Kh-101 utilizado para atacar Ternopil. El misil fue producido este año y contiene componentes originarios de Estados Unidos, Alemania, China y Taiwán, los Países Bajos, Japón, Suiza y el Reino Unido.
El Jefe de Estado de Ucrania señaló que, sin componentes fabricados por empresas en varios países, Rusia no tendría la capacidad de producir tales misiles. Por lo tanto, es de vital importancia aumentar la presión de las sanciones y cerrar todos los canales posibles a través de los cuales estos componentes llegan a la Federación Rusa.



