El número de personal desplegado en operaciones multilaterales de paz se redujo en más de un 40 % entre 2015 y 2024, según un nuevo análisis de la evolución y las tendencias en este tipo de operaciones, publicado por el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI).
En 2024, hubo un total de 61 operaciones de paz multilaterales activas en 36 países o territorios de todo el mundo. Esto representó dos operaciones menos que en 2023. El mayor número (21) se realizó en África subsahariana, 19 en Europa, 14 en Oriente Medio y el Norte de África (MENA), 4 en América y 3 en Asia y Oceanía.
Al 31 de diciembre de 2024, un total de 94.451 efectivos internacionales estaban desplegados en 57 operaciones de paz, un 42 % menos que en 2015 (161.509 efectivos internacionales) y un 6 % menos que en 2023 (100.568). La marcada disminución de los despliegues de personal a lo largo de la década se produjo a pesar de que el número de misiones activas se mantuvo relativamente estable.
“En los últimos años se ha vuelto mucho más difícil acordar, desplegar y sostener operaciones de paz multilaterales, tanto para las Naciones Unidas como para organizaciones regionales como la Unión Africana”, afirmó Claudia Pfeifer Cruz, investigadora principal del Programa de Operaciones de Paz y Gestión de Conflictos del SIPRI. “Esto tiene consecuencias reales para la población civil sobre el terreno”, advirtió.
Casi tres cuartas partes del personal de operaciones de paz (74%, o 69 913) se desplegaron en África subsahariana en 2024. Otro 15% (14 498) se desplegó en Oriente Medio y Norte de África; el 9% (8 898) en Europa; el 1% (828) en las Américas; y el 0,3% (314) en Asia y Oceanía. La única región que registró un aumento significativo en los despliegues de personal en comparación con finales de 2023 fue las Américas (+120%), mientras que las cifras disminuyeron o se mantuvieron prácticamente iguales en las demás regiones.
Las tensiones geopolíticas en el Consejo de Seguridad de la ONU siguen impactando las operaciones de paz multilaterales. A pesar del aumento de los conflictos en todo el mundo, en la última década no se han desplegado nuevas operaciones de paz a gran escala lideradas por la ONU. Las negociaciones sobre los mandatos de las misiones en 2024 fueron a menudo difíciles y las ambiciones fueron bajas.
“Si la cooperación en operaciones de paz en el Consejo de Seguridad de la ONU no mejora, es probable que veamos cómo los Estados se alejan cada vez más de los enfoques multilaterales respaldados por la ONU e intentan gestionar los conflictos de otras maneras”, declaró Jaïr van der Lijn, director del Programa de Operaciones de Paz y Gestión de Conflictos del SIPRI, quien agregó que “ya podemos observar esto en el creciente uso de empresas militares y de seguridad privadas y la proliferación de acuerdos bilaterales para despliegues militares, por ejemplo, en Mozambique y el este de la República Democrática del Congo”.
Las divisiones en el Consejo de Seguridad de la ONU contribuyeron a los retrasos en la aprobación y el despliegue de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad en Haití (MSS). Si bien las conversaciones sobre la misión comenzaron en 2022, los primeros despliegues de personal —un pequeño contingente de la policía keniana— no se produjeron hasta junio de 2024. Mientras tanto, los problemas relacionados con la violencia de pandillas que la MSS debía ayudar a abordar se habían agravado considerablemente.
Recortes presupuestarios
Las limitaciones de financiación afectaron a muchas operaciones de paz multilaterales en 2024. Una crisis de liquidez en el presupuesto de mantenimiento de la paz de la ONU, causada por pagos retrasados o incompletos de China, Estados Unidos y otros Estados, afectó a varias operaciones lideradas por la ONU. Las operaciones lideradas por organizaciones regionales también sufrieron dificultades financieras. Por ejemplo, la falta de financiación contribuyó a la terminación de la Misión de la Comunidad de África Meridional para el Desarrollo en Mozambique (SAMIM) en julio.

Es probable que los desafíos de financiación se profundicen en 2025, a medida que los principales contribuyentes financieros, como los Estados Unidos y los estados miembros de la Unión Europea, cambien sus prioridades hacia la defensa y reduzcan el gasto en ayuda y operaciones de paz, avisa el SIPRI.
“El aumento de la presión presupuestaria podría obligar a las operaciones de paz existentes a reducir su tamaño o a cerrar, mientras que las nuevas misiones cuentan con financiación precaria y son insuficientes en tamaño o equipamiento, si es que llegan a desplegarse”, declaró Pfeifer Cruz.
“A medida que los donantes tradicionales reducen su inversión en operaciones de paz para priorizar la defensa nacional o regional, podrían estar permitiendo que otras amenazas a la seguridad se intensifiquen y se propaguen”, añadió.
Seguridad privada y empresas militares
En los últimos años, varios Estados afectados por conflictos han buscado alternativas más militarizadas a las operaciones de paz multilaterales, incluyendo el despliegue de fuerzas militares ad hoc y de empresas militares y de seguridad privadas (EMSP). Sin embargo, estas alternativas a menudo han tenido resultados deficientes, según el SIPRI. Por ejemplo, “el cierre de una importante operación de paz de la ONU en Malí en 2023 fue seguido por crecientes amenazas de grupos armados, a pesar de que el gobierno colaboraba con una EMSP para combatir la insurgencia”.
En 2024, los gobiernos anfitriones de la República Democrática del Congo (RDC) y Somalia pidieron a las operaciones de paz que previamente habían ordenado cerrar que permanecieran más tiempo, debido a la preocupación de que los grupos armados ganaran territorio en zonas de las cuales las operaciones se habían retirado.
«Cuando las operaciones de paz se han reducido o cerrado prematuramente, han dejado un peligroso vacío de seguridad en el que grupos armados no estatales han ganado terreno, desplazando e incluso matando a civiles», dijo Pfeifer Cruz.
Los 10 principales contribuyentes de personal militar a las operaciones multilaterales de paz se encontraban en el Sur Global. Nepal se convirtió en el principal contribuyente, seguido de Bangladesh e India; los tres países contribuyeron principalmente a las misiones de la ONU. Los 10 principales contribuyentes restantes se ubicaron en África subsahariana (Ruanda, Uganda, Etiopía, Sudáfrica, Burundi y Kenia) o Asia meridional (Pakistán). En total, los 10 principales contribuyentes representaban poco más de la mitad del personal militar desplegado al 31 de diciembre de 2024.
Las cinco operaciones de paz multilaterales más grandes en 2024 se llevaron a cabo en África subsahariana: la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Centroafricana (MINUSCA), la Misión de las Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS), la Misión de Transición de la Unión Africana en Somalia (ATMIS), la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUSCO) y la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL).



