Ali Larijani, Secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, ha afirmado que “el pensamiento ilusorio de Trump ha arrastrado a toda la región a una guerra innecesaria y ahora, con razón, está preocupado por más bajas estadounidenses”.
En un mensaje en su perfil en la red social X, el dirigente iraní asegura que “es, en efecto, muy triste que (Donald Trump) esté sacrificando el tesoro y la sangre de Estados Unidos para avanzar las ambiciones expansionistas ilegítimas de Netanyahu”.
Del mismo modo, tras subrayar que “la nación iraní está defendiendo su existencia” y recordar que las fuerzas armadas de Irán no iniciaron la agresión”, justifica la extensión del conflicto a los países vecinos en que, aunque “no estamos en vías de agredirlos”, la realidad es que “cuando se utilizan las bases existentes en su país contra nosotros, y cuando Estados Unidos ejecuta operaciones en la región basándose en esas fuerzas, entonces atacaremos esas bases”.
“Porque esas bases”, agrega el dirigente iraní, “no son de la tierra de esos países, sino que son tierra estadounidense”.
Por su parte, el secretario general del Consejo de Europa, Alain Berset, en una declaración oficial, teme que Oriente Medio se precipita hacia un conflicto a gran escala en la frontera oriental inmediata del Consejo de Europa. “A la vez que se lanzan los misiles, el derecho internacional se utiliza como arma. Los civiles en Irán y en toda la región sufren las consecuencias de la fuerza”.

Esta escalada, junto con la reciente sucesión de crisis, juzga Berset, “subraya la necesidad de un marco jurídico europeo común para los 46 Estados miembros del Consejo de Europa, capaz de evaluar las violaciones, el uso de la fuerza y las sanciones, a la vez que garantiza que se toman decisiones continuas y coherentes sin caer en la parálisis. Lo que antes era un debate, ahora es un imperativo estratégico”, sentencia.
Como se vio en la crisis de Venezuela, argumenta, la situación “no puede reducirse a una elección binaria entre la condena y el apoyo, sea cual sea el líder y la naturaleza del régimen de Teherán”. En este sentido, explica que “estamos en una fase de deconstrucción del orden jurídico internacional en la que los impulsos y la ley del más fuerte buscan gobernar las relaciones entre Estados. Ese mundo no conoce orden jurídico, tan solo fuerza y dobles raseros”.
“Nadie puede esconderse tras la pretensión de que este orden nunca ha sido violado, o de que los poderosos no han impuesto su voluntad cuando les convenía. Lo que hemos visto en Ucrania, Gaza, Venezuela, y de una forma diferente en Groenlandia, se trata de un movimiento hacia la descomposición total de ese orden”, denuncia.
Concluye su declaración oficial señalando que la seguridad paneuropea reposa, “demasiado a menudo, sobre formatos ad hoc, sin una base jurídica común, sin una autoridad permanente que tome decisiones y sin estructuras para garantizar la continuidad. Esta fragmentación ya no es sostenible”.




Todo esto puede ser cierto o falso. Todo depende de la caída o no del régimen. Algunos analistas dan por segura la caída.