En el marco de los acuerdos que garantizan el alto el fuego en Gaza entre Hamás y el Gobierno de Israel, tras completarse el proceso de identificación por el Instituto Nacional de Medicina Forense en colaboración con la Policía de Israel, representantes de las Fuerzas de Defensa de Israel informaron a la familia Bibas que sus seres queridos, Ariel y Kfir Bibas, recién entregados por la organización terrorista, han sido identificados.
Según la evaluación de funcionarios profesionales, basada en información de inteligencia disponible y en hallazgos forenses del proceso de identificación, Ariel y Kfir Bibas fueron asesinados brutalmente por los terroristas, en cautiverio, en noviembre de 2023. Sin embargo, durante el proceso de identificación, se ha determinado que el otro cuerpo recibido no es el de Shiri Bibas, la madre, ni tampoco se encontraron coincidencias con ningún otro secuestrado. Se trata de un cuerpo anónimo, no identificado, según informa en un comunicado la Oficina del Primer Ministro.
Para Israel, según este comunicado, se trata de “una violación de suma gravedad por parte de la organización terrorista Hamás”, que por el acuerdo está obligada a devolver cuatro secuestrados fallecidos. Por ello, exige que Hamás “devuelva a Shiri junto con todos nuestros secuestrados”.
Ariel Bibas tenía cuatro años al ser asesinado, y Kfir Bibas tenía diez meses en el momento de su muerte. Fueron secuestrados con su madre, Shiri Bibas, de su casa en Nir Oz. Yarden, el padre de Ariel y Kfir, salió en defensa de ellos y fue secuestrado antes del secuestro de Shiri y los niños. Yarden regresó en el marco del acuerdo para el retorno de los secuestrados, el 1 de febrero de 2025.
“Extendemos nuestras sentidas condolencias a la familia Bibas en este momento increíblemente difícil y continuamos comprometidos a hacer todo lo posible para garantizar que Shiri y todos los secuestrados sean traídos en la primera oportunidad”.
Con anterioridad a comprobar que el cadáver de la madre no se correspondía con el esperado, en otro comunicado el Gobierno de Israel afirmaba que en un día de “dolor ilimitado y de una indescriptible pena”, el país “nunca olvidará ni perdonará la maldad que truncó estas hermosas almas”.
“Desde la jornada negra del 7 de octubre, cuando Hamás masacró y quemó a 1.200 de nuestras familias y amigos, Israel aguardó con expectación, esperando más allá de la esperanza de que nuestros secuestrados sobrevivieran el infierno de Hamás”, rezaba el texto.
En este contexto, Israel señala que los niños Bibas se convirtieron en el “símbolo de quienes somos, y a quien estamos combatiendo”. Se explicaba que “Ella (la madre) luchó como una leona para proteger a sus niños. Sólo imaginen el terror. Imaginen su confusión. Niños excelentes que nunca lastimaron un alma. Un bebé, por el amor de Dios. Languidecieron en cautiverio hasta que Hamás los asesinó a sangre fría”.



