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martes, julio 28, 2026

Palo y zanahoria: EE.UU. “devuelve la esperanza” a Ucrania, según Zelenski

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Luis Miguel Belda
Luis Miguel Belda
Periodista y Máster en Seguridad, Defensa y Geoestrategia

La que está a punto de concluir ha sido una semana trepidante en el contexto internacional, y particularmente estresante en lo que concierne a la guerra de Ucrania. Que el presidente de la primera potencia mundial, Donald Trump, llegara a calificar de “dictador” y “comediante” a su homólogo ucranio, Volodimir Zelenski, puso de los nervios a casi todo el mundo, pues suponía el principio de una preocupante escalada.

Como si no hubieran escuchado nada, o entendiendo que lo que Trump dice no siempre representa lo que la administración estadounidense piensa o se propone hacer, Francia y Reino Unido, especialmente este último país, que guerrea a día de hoy con EE.UU. en Yemen, lejos de reprobar a Trump anunciaron una visita los próximos días a la Casa Blanca para entrevistarse con él, y pelillos a la mar. Hasta el presidente español, Pedro Sánchez, marcó sus posiciones y anunciaba este jueves una visita, prevista para el próximo lunes, a Kiev para mostrarle a Zelenski su apoyo.

Anoche, Zelenski, en uno de sus habituales discursos a la nación, habló, corto, pero suficiente, sobre el encuentro que mantuvo con el enviado especial de la administración Trump, el teniente general retirado Keith Kellogg, quien no es precisamente un don nadie, pues ya ejerció como secretario ejecutivo y jefe de gabinete del Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos en la primera administración de Trump. De esta reunión, que, a instancias de EE.UU. apenas ha trascendido nada, por supuesto ni una palabra de Kellogg, sí hemos sabido, por boca de Zelenski, que no fue tan mal como se esperaba, sobre todo después del rifirrafe entre ambos mandatarios, llamándole uno dictador y el otro un desinformado.

El encuentro con el general Kellogg nos ha devuelto la esperanza. Necesitamos acuerdos sólidos con los Estados Unidos, acuerdos que realmente funcionen”, trasladó a la nación en su discurso el presidente ucranio, quien avanzó que “he dado instrucciones de trabajar con rapidez y con mucha sensatez”.

Explicaba Zelenski la noche anterior que “la economía y la seguridad deben ir siempre de la mano, y los detalles de los acuerdos importan: cuanto mejor estén estructurados, mejores serán los resultados”.

Más entrado en materia, desveló que con el general Kellogg “hemos hablado de la situación en el frente, de la necesidad de liberar a todos nuestros prisioneros detenidos en Rusia y de la necesidad de un sistema fiable y claro de garantías de seguridad, que asegure que esta guerra no volverá nunca más y que los rusos nunca más destruirán vidas. Todos necesitamos la paz: Ucrania, Europa, Estados Unidos, todo el mundo”, concluía sobre este particular. Y, como decían los presentadores del concurso ‘1, 2, 3’: ‘hasta aquí puedo leer’.

En otro orden de cosas, Zelenski explicó que celebró una reunión de Estado Mayor, donde recibió información de los militares sobre las posiciones ucranias en el frente, la situación con los suministros, contratos, paquetes de armas. Un contexto en el que mostró, una vez más, su agradecimiento “a cada uno de nuestros socios que entienden la necesidad de posiciones fuertes, tanto en la línea del frente para proteger a nuestro pueblo como en la diplomacia, donde tanto la fuerza como la verdad importan”.

Analizó también informes sobre operaciones de “ataque profundo” contra instalaciones militares rusas e infraestructura que apoyan la guerra y señaló que, “por cada dos dólares invertidos en nuestras capacidades de largo alcance, ya aseguramos casi diez dólares en pérdidas rusas”. “Esta es la dinámica que necesitamos: Rusia debe sentir el coste de la guerra para realmente querer la paz”, sentenciaba.

No fue lo único que ha hecho Zelenski en las últimas horas, también conversó con el presidente francés, Emmanuel Macron, con quien dijo haber “coordinado nuestras posiciones”, y con la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederikseny, de quien apreció que “comprendan lo que estamos buscando”. También habló con el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, “no solo sobre nuestras relaciones bilaterales, sino también sobre el futuro de Europa y la seguridad energética”. Como con el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, de quien, dijo, “tiene propuestas buenas e importantes, e intercambiamos opiniones sobre la evolución de la situación”.

No acabó ahí la cosa para un Zelenski que parece sentirse arropado. “He hablado con el primer ministro de Canadá (Justin Trudeau), a quien le he informado sobre los acontecimientos actuales y hemos debatido sobre las perspectivas en el G7, en particular”. Hasta con el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, conversó, a quien agradeció en particular “su apoyo a nuestra soberanía y su posición de que el proceso de paz debe ser inclusivo”. Esta última conversación pudo ser, probablemente, además de la del general Kellogg, la más relevante del día, pues Sudáfrica es socio de Rusia vía Brics.

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